sábado, 26 de febrero de 2011

SI VIENES A VERME A RAZO TE RETRATO


GALERÍA DE RETRATOS


(SI VIENES A VERME A RAZO TE RETRATO)





En el verano de 2008 decidí, más por divertimento que por hacer un trabajo fotográfico serio, retratar a la gente que venía a visitarme a mi chiringuito de la playa de Razo para ir publicándolas, con su consentimiento, en una web con la que colaboraba.
Dejaré claro en primer lugar que no sólo no soy fotógrafo ni lo pretendo, como podéis comprobar por el resultado, sino que además soy un absoluto desastre para los enfoques y demás virguerías visuales, que tan bien controlan artistas como Vari Caramés o José Luís Abalo Abalo (fotógrafos amigos en facebook) que espero no me tachen de su lista si ven este desastre. Añado en mi descarga que tampoco acabo de controlar bien las descargas de vídeos, ni los pases de diapositivas musicadas, ni casi ningún artilugio audiovisual o tecnológico. De ahí que mi blog se titule apropiadamente intrusos en la red.
Sea como sea, a lo hecho pecho. He recuperado las fotos para que muchos de vosotros que no tuvisteis oportunidad de veros en su momento, podáis admirar ahora el desastre que he provocado en vuestra imagen.
La parte musical sí es admirable, pertenece al último trabajo del grupo escocés CARELESS-HANDS, y a cargo de la producción musical estuvo el carballés David Torres. Por si os interesa escuchar alguna canción más podéis buscar en Myspace. Yo les agradezco la colaboración y les pido disculpas por las deficiencias de mi negociado.

SANTIAGO PAZOS

jueves, 24 de febrero de 2011

ADOSADOS

TÍTULO DE LA CANCIÓN: AMOR Y SOMBRA

LETRA:   SANTIAGO PAZOS
MÚSICA Y VOZ:   DIEGO LOUREIRO





Quiero bañar las calles con mi sangre,
teñir de rojo todo el exterior.
Quiero ser puro como el aire.
Nada me impide evaporarme.

Sólo deseo divisar el infinito
persiguiendo encuentros que jamás tendré,
perderme en el grafito de unas pestañas
que me adormezcan hasta el alba.


Buscaré con desconfianza
un amor y una sombra sólo para mí,
un espacio vacío en un tiempo vacío,
un desierto tranquilo en el horizonte.


Quiero conquistar ese mundo perdido
que vigila cada esquina para espiar
el fuego que me quema y que me abrasa
sin dejarme respirar.

Sueños imposibles de locura sin fin.
Quisiera ser un sapo con lengua de marfil,
una lagartija perdida en el campo,
pura lujuria de contrabando.


Buscaré con desconfianza
un amor y una sombra sólo para mí,
un espacio vacío en un tiempo vacío,
un desierto tranquilo en el horizonte.

martes, 22 de febrero de 2011

23 DE FEBRERO DE 1981

23 F

ANECDOTARIO PERSONAL

De izquierda a derecha: Tierno Galván, José Doldán, Jorge Enjuto,
Santiago Pazos y José Mª de la Viña en el salón de actos del
InstitutoAlfredo Brañas de Carballo el 3 de diciembre de 1976.

El 23 de febrero de 1981, a las 18,30 horas, me encontraba esperando a Raúl Morodo en su despacho de la calle Eduardo Dato de Madrid. El Partido Socialista Popular (PSP) del que yo había sido militante y él Secretario General ya se había disuelto en las filas del PSOE. Tierno era alcalde de la capital y Raúl, separado de cualquier militancia partidista, había sido nombrado Rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Yo tampoco me afilié al PSOE, me parecía demasiado moderado para mis ideales de socialista utópico.
Un mes antes, Morodo me había contratado para trabajar por las tardes dando información sobre los cursos de verano de la UIMP y poder así costearme la estancia en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, (el emblemático Johnny) donde vivía, para continuar con mis estudios, estaba en segundo curso, de Sociología en la Universidad Complutense. Y la cita de aquella tarde era para darle las gracias, transmitirle saludos de nuestro común amigo Jesús Rodríguez Conde, y comentar ciertos problemas de intendencia que yo tenía en aquellos momentos.
No pudo ser. Sobre las 18,30 sonó el teléfono. Raúl avisaba a su secretaria del asalto al Congreso y le comunicaba que no acudiría al despacho, que estaba de camino hacia un lugar seguro, y  que nosotros debíamos marcharnos rápidamente.
Llamé a José Serra, un amigo que vivía en Fuente el Saz del Jarama, un pequeño pueblo cercano a la sierra madrileña, para pedirle que me recogiese y me diese cobijo aquella noche mientras esperaba el desenlace de los acontecimientos y pensaba como salir hacia Portugal si las cosas se ponían más feas. Recuerdo que a pesar que el discurso del Rey me tranquilizó, no dormí nada en toda la noche.
El desarrollo de aquél histórico y triste día ya lo ha contado gente más experta y protagonista que yo. El día 27 acudí a la gran manifestación por la Democracia y la libertad que se celebró en Madrid. Nunca había visto tanta gente junta.  Iba entre el gentío que seguía la pancarta del ayuntamiento, con Tierno Galván, precedido por los maceros de la alcaldía, a la cabeza. (El VP tan ceremonioso como de costumbre).
Hace cinco años me llevé una sorpresa. El periodista Xosé Manuel Pereiro publicaba en http://www.sihomesi.com/ (año 2006) la lista de 500 nombres de demócratas supuestamente peligrosos, (aún se puede consultar esa lista en el enlace citado), controlados el 23 F por la Jefatura Superior de Policía, entre los que me encontraba.
Me extrañó por no ser yo persona conocida más allá de los círculos políticos de Carballo, pero recordé entonces algo que me había pasado cinco años antes del golpe. En noviembre de 1976, tenía yo 18 años, cuando preparábamos en las juventudes del PSP la visita de Tierno a Carballo para dar una conferencia en el Instituto Alfredo Brañas, (que al final pudimos celebrar como podéis comprobar por la foto y el permiso del Gobernador Civil), me detuvo la policía social. Querían saber todos los pormenores de la visita, así como nombres de los implicados, etc. Después de pegarme y amenazarme con torturarme con un aparato para aplastar los dedos de las manos que me enseñaban amenazantes, me ficharon y me dejaron marchar gracias a que mi padre había avisado al abogado y amigo Jesús Rodríguez Conde que acudió a interesarse por mí.
Supongo que aquella ficha fue a parar a la caja de donde sacaron la lista de los 500 nombres. Gente que defendía la libertad y que el régimen consideraba el eje del mal.
Ya conocemos la gran historia, pero considero que no está de más contar éstas anécdotas, por llamarlas de algún modo, que no sólo viví yo. Seguro que las hay bastante más interesantes en cualquier pueblo español que podamos citar.
Aquél lunes 23 de febrero de 1981 por la tarde, Carmen (embarazada de su segundo hijo) y su marido Antonio partían en taxi desde Carballo para acudir al Hospital Juan Canalejo en A Coruña. A las nueve menos veinte nacía David, un parto duro según la madre, que no se enteró de que existía un Teniente Coronel de la Guardia civil llamado Antonio Tejero hasta el día 24 por la mañana. David cumple hoy 30 años y yo le felicito porque cada uno de esos treinta años los ha vivido en libertad.

Permiso del Gobierno Civil


SEGUNDA PARTE

Cuando David y los jóvenes de su generación, y más aún los que rondan hoy los 20 años, ven las imágenes famosas del Congreso de los Diputados con Tejero y sus secuaces, pistola en mano, disparando al aire, deben pensar que pertenecen a otro país o a una secuencia de cualquier serie televisiva. Y en cierto modo tienen razón. Ya lo decía Alfonso Guerra “a este país no lo va a conocer ni la madre que lo parió”.
Y sí, la España de hoy poco tiene que ver con aquélla de 1981. Pero desde mi punto de vista nos equivocamos si pensamos que el golpe fracasó en la totalidad de sus planteamientos. Es cierto que ganó la democracia, pero los efectos de aquella peligrosa carnavalada ralentizaron y moderaron los cambios que la sociedad española necesitaba.
Y sí, también la Transición es un ejemplo de cambio pacífico, sin ajuste de cuentas, de una dictadura a un sistema democrático, pero la sombra del miedo tuteló todo el proceso. Ese miedo no lo sufrieron los hijos del fascismo, que siguieron manteniendo muchos de los privilegios adquiridos. Ese miedo lo sufrimos los derrotados en la guerra civil, y los que ya habíamos nacido con él en el cuerpo como si de una seña de identidad se tratase.
Y podemos decir que la sombra del golpe aún planea hoy sobre nuestras cabezas cuando vemos que al juez Garzón quieren juzgarlo por investigar las masacres cometidas después de terminada la guerra. Y podemos comprobarlo en los ataques de la derecha a la Ley de Memoria Histórica, que sólo pretende que los familiares de las víctimas puedan dar una honrosa sepultura a los paseados y ajusticiados que yacen en las cunetas de España.
Incluso ahora, en el siglo XXI, algunos herederos de la dictadura pretenden reescribir la historia. Y con la ayuda de potentes TDT, algunos periódicos y editoriales, vociferan esa revisión sin sonrojarse. Conscientes de que una mentira repetida hasta la saciedad termina por convencer a más de un incauto.
También considero que los demócratas, y la izquierda especialmente, debimos ser más exigentes, ir un paso más allá. Cuando miro hacia atrás en el tiempo, no sé si tanta prudencia se justifica. Y  podéis creerme si os digo sinceramente que  no hago esta autocrítica con rencor, porque las conquistas fueron muchas y muy importantes.
Por eso, siempre que tengo oportunidad insisto , tanto a David y a su generación como a los jóvenes que nacieron después, que no bajen la guardia, que participen a su modo para mejorar lo que nosotros hicimos mal, que no den por ganada para siempre una libertad que aún tiene muchos enemigos.

    
 SANTIAGO PAZOS

NOTA AL MARGEN: Como la historia tiende a repetirse, hoy, en 2012, podemos ver que con otros métodos más sofisticados y presuntamente democráticos, los derechos y las libertades siguen estando en peligro y en algunos aspectos ya los hemos perdido. 

viernes, 18 de febrero de 2011

LA MALA LETRA


UN  VIACRUCIS  DE  SANTIAGO PAZOS


Primera Estación
Decía el maestro Agustín García Calvo al respecto de “las naderías de la ortografía”, en un reciente artículo titulado “Ortografía” publicado en “El País” (22/01/2011), que para el poder, para sus Estados y capitales, es de primera importancia procurar que se confunda la lengua con la escritura, ya que la escritura es algo que se puede manejar desde arriba, por leyes y por escuelas, que se compra y se vende y vale dinero y promoción en la sociedad y el régimen, mientras que la lengua es la sola máquina que se le da a cualquiera gratuitamente, que no es de nadie y nadie puede mandar en ella, que tiene sus propias leyes, secretas, en las que autoridad ninguna puede intervenir…


Segunda Estación
Creo que algo así pasa con el sistema democrático. La libertad es algo connatural al propio hombre y podemos colegir, atendiendo a la Historia de las Ideas Políticas, que la democracia es el ecosistema más apropiado para que esa libertad se desarrolle. Sin embargo el sistema de democracia parlamentaria partidista procura, con todo tipo de comportamientos, leyes y normas coercitivas, controlar esa libertad que no es de nadie y nadie puede mandar en ella, que no se vende y no vale dinero, etc...


 Tercera Estación
La prostitución del concepto de democracia está llegando a sus máximos niveles en la teoría que políticos corruptos de un amplio espectro ideológico, con la ayuda de sus palmeros mediáticos de confianza, están desarrollando para librarse de la acción de la justicia. A imagen de los reyes absolutistas, que sólo respondían ante Dios, ellos sólo responderán ante las divinas urnas, dejando la aplicación de los Códigos Civil y Penal para la plebe. 


Cuarta Estación
Podrá parecerles una broma, pero fíjense en Silvio Berlusconi o en Francisco Camps. Con la connivencia de sus partidarios amigos van camino de zafarse de cualquier condena por sus “presuntos” delitos gracias a los muchos votos que llevarán sus nombres para purificarlos y ungirlos de Santidad.


Quinta Estación
Y sin mirar tan lejos, estoy seguro que esa misma teoría será bandera de algunos candidatos a las alcaldías de ayuntamientos cercanos,  imputados, implicados, o presuntos, en esa trama investigada por el Juzgado de Corcubión de nombre tan sonoro como orquesta. Y sí, ya sé que es muy triste e injusto que un inocente que se vea implicado en una investigación por corrupción tenga que retirarse de la vida política. Bueno…


Sexta Estación
Otra tomadura de pelo o prostitución del concepto de democracia es el incumplimiento permanente que los partidos hacen de los programas y compromisos electorales. ¡Ellos y sus circunstancias! La culpa siempre es de las circunstancias, de otras instituciones, de la oposición ¡qué es muy perra!, del alza de los precios del crudo, del vecino pérfido que vive en la acera de enfrente, o del efecto catastrófico de una delicada y linda mariposa.


Séptima Estación
La solución para este último atropello está en la Democracia Participativa. El bálsamo de fierabrás que muchos prometen y, que sepamos, sólo han conseguido aplicarlo con relativo éxito en Pôrto Alegre (Brasil). Y en estos momentos bien cerca de aquí, por lo menos en cuanto a la elaboración del programa, lo está haciendo el candidato del BNG en Fisterra, Modesto Fraga, a través de su página de Facebook. Por algo se empieza, luego ya veremos.


Octava Estación
En Carballo, ayuntamiento que cuenta con una normativa de participación ciudadana que se me antoja que nadie aplica ni reclama, lo propuso el PSOE en las elecciones de 1999 y el PDV de Acacio Rodríguez en las de 2003. Campañas para las que trabajé contratado como coordinador. Y sabido es que no tuvimos mucha suerte. A los ciudadanos no les llegó el mensaje, o hicieron oídos sordos mientras atendían al último triunfo futbolero que, como todo el mundo entenderá, es menos cansado. Asumo el fracaso, pero sigo creyendo en ese sistema de distribución presupuestaria y de compromiso ciudadano con su propia gobernanza que planteábamos.


Novena Estación
Ahora, con las redes sociales y otros servicios de Internet, es distinto. Superados los medios de comunicación tradicionales, el ciudadano genera la noticia a la vez que comparte información y la consume. El ejemplo más reciente de su potencialidad lo encontramos en el norte de África, las dictaduras de Túnez y Egipto han caído. Y otras muchas seguirán el ejemplo más temprano que tarde. Los héroes son ciudadanos anónimos, con un ratón como única arma en sus manos, que están hartos de que les impongan una realidad perversa y un futuro que no es el suyo porque no lo han elegido ellos libremente.


Décima Estación
La perversión del lenguaje nos lleva a situaciones tan lamentables como que sindicatos españoles, gobierno y patronal, nos vendan como un favor la reforma de las pensiones cuando todos sabemos, ellos también, que es un recorte tremendo a los derechos adquiridos por los trabajadores. No importa si estamos más o menos, o nada, de acuerdo con la medida y tampoco si asumimos, o no, que el proceso demográfico y la crisis financiera obligan a tomar esas medidas. Lo más intolerable es el engaño al que nos someten para salvar un Sistema caduco, injusto y fracasado.


Undécima Estación
Y en ese mismo cesto podemos meter los muchos discursos vacíos que a diario escuchamos. Cuando la única pedagogía política que percibimos es la repetición permanente de las verdades de Perogrullo, deja de ser vanguardia de la sociedad y se convierte en una rémora para el progreso social. Pierde el interés de la ciudadanía y crea desafección, caldo de cultivo adecuado para los “apolíticos” que no creen en la democracia pero sí saben aprovecharse de ella. Ejemplos, tanto histórica como actualmente, muchos.


Duodécima Estación
Yo no me considero un desafecto. Creo que el sistema democrático es el único donde la libertad del hombre puede desarrollarse. Siempre recomiendo participar aunque a veces signifique votar con la nariz tapada. Pero creo que se puede mejorar, que debemos mejorarlo. Me niego a que los políticos profesionales nos arrinconen y gobiernen a su antojo por representación legal. Y el único método que conozco para luchar contra el travestismo político es la participación en el debate público y la acción política alternativa desde el ámbito que cada uno pueda.


Decimotercera Estación
En mi dazibao “Razones contra la pereza social”, que aún puede leerse en http://www.anosacosta.com/, abogaba por buscar de nuevo nuestro lugar en la sociedad, nuestro protagonismo político dentro de esta realidad trastocada por decisiones ajenas. Y sigo creyendo sinceramente que, aunque podamos engañarnos de mil maneras, nada está predestinado a pasar si nosotros no queremos que pase.


Decimocuarta Estación
En definitiva, como cantaba Walt Whitman en “Canto a mi mismo”:

He oído lo que decían los charlatanes sobre el principio y el fin,
Pero yo no hablo del principio y el fin.
Jamás hubo otro principio que el de ahora,
Ni más juventud o vejez que las de ahora,
Y nunca habrá otra perfección que la de ahora,
Ni más cielo o infierno que éstos de ahora.





martes, 15 de febrero de 2011


ADOSADOS


(No, no. Aunque comparto mi espacio virtual, aún no lo alquilo, por ahora. La foto es de José Luís Abalo Abalo, a quién conocí participando en uno de esos debates que suele plantearnos otro excepcional fotógrafo (Vari Caramés). Y como coincidimos en dos facetas importantes, los dos somos de izquierdas y agnósticos (y como consecuencia, supongo que republicanos), decidimos que él pondría las imágenes y yo la letra en esta sección que nace con intención de perdurar)


Fotografía de la serie "Galicia", de José Luís Abalo Abalo


SE ALQUILA


Mi primer sentimiento al ver la foto fue de respeto, con los muertos no se bromea a no ser que hablemos de películas de serie B y casquerías variadas para divertimento juvenil. Por otra parte, suele ser normal que el marketing publicitario, incluso el de tipo casero, busque el mayor impacto visual para captar la atención del consumidor. Y en estos casos, ya sabemos, el respeto se mide al peso por el nivel de ventas.
Pero resulta que acabamos de enterarnos que el infierno es un espacio imaginario. Vamos, que al igual que pasó con el limbo y el cielo, ha desaparecido por decisión papal. Para decirlo con claridad, nos han estado timando. ¿Y qué hacen ahora todos los incautos que invirtieron en parcelas infernales?, pues con la Iglesia hemos topado, ponerlas en alquiler y esperar a ver quién pica.


Santiago Pazos




lunes, 14 de febrero de 2011

LAS HUELLAS  EN CIUDAD JUÁREZ


En abril de 2005, Fina Bastón y Lourdes Rey, de la Coordinadora en Bergantiños de la Marcha Mundial de Mujeres, me invitaron a participar junto a poetas, escritores, pintores y otros creadores de toda Galicia, en una exposición contra la violación de los derechos humanos y civiles en Ciudad Juárez (México).

Idea original y montaje: Santiago Pazos / Fotografías: Kiko Rojo (Kicolor) / Localización: Santiago Andrade

Recupero ahora, seis años después, el trabajo que presenté porque lejos de solucionarse, o aminorar, el problema ha ido creciendo hasta unos límites intolerables. En aquellas fechas, unas quinientas jóvenes habían sido violadas y asesinadas, haciendo desaparecer sus cadáveres después, con la connivencia de la justicia, la policía y el resto de poderes públicos. Hoy se cuentan por miles los muertos en todo México. Y en esa guerra entre el ejército y el narcoterrorismo, las jóvenes asesinadas en Ciudad Juárez pasan a convertirse en un número más entre tanta masacre.
Pasa como con la mayoría de las tragedias, cada noticia entierra la anterior. Pero nosotros no podemos, no debemos olvidar que detrás de cada número existe un nombre, una vida y una familia que se tiene que conformar con clavar una cruz de madera en el desierto porque el Estado y la sociedad mexicana miran hacia otro lado en vez de impartir justicia.
Como podéis comprobar en la imagen del montaje que presenté en la exposición, conté con la colaboración imprescindible del fotógrafo carballés Kiko Rojo y del amigo Santiago Andrade que localizó unos exteriores perfectos. En un principio pensé en una foto en color lo más impactante posible, pero cuando vimos las fotos comprobamos que el efecto hiperrealista superaba tanto las expectativas que nos decidimos por el blanco y negro.
Aquí podéis ver dos ejemplos bien ilutrativos en color:




Al montaje fotográfico lo acompañaba este sencillo poema que sólo pretendía contraponer la belleza de la vida ante la muerte y el recuerdo, y el respeto, ante el olvido:


                HUELLAS EN CIUDAD JU�REZ

Yo te quise mujer pez en Río Bravo
y cantito rodado descansando en sus remansos,
trino de libre pájaro y estrellita rutilante.

Yo te quise mujer ave del paraíso
y chumbera florida reina del desierto,
conciencia comprometida y agua cristalina.

Yo no te quise frontera ni alambre de espino,
ni perro ladrando asustado, ni aguja,
ni lágrima, ni grito desesperado.

Yo no te quise cuerpo mutilado en la cuneta
ni desvalida mano suplicando, ni huella,
ni rastro de vida perdido en la memoria.

Yo te quise mujer, mujer y nada más.

Yo nunca quise para ti una tumba sin flores
ni una cruz con tu nombre pintado en rojo.

Santiago Pazos



sábado, 12 de febrero de 2011

PARA PASAR EL RATO
Por DA

Para pasar el rato podríamos rascarnos la zona abdominal o deleitar nuestros paladares con unas semillas de girasol, más comúnmente conocidas como pipas. Pero en su lugar, o al mismo tiempo, podríamos también hurgar en la memoria de la cultura humana, o dicho de otra forma, ver una peli, oír una canción o leer un cómic, y el sexo también combina bien con esto de no hacer nada. En las siguientes líneas compartiré algunas recomendaciones que, en mi opinión, merecen una atención especial y que en el escaparate comerciocultural no tienen ni un hueco, y si lo tienen es arrinconadas en una esquina. Bueno, hay algo que sí está en el escaparate:

Para empezar James Jean (www.jamesjean.com), nacido en Taiwán pero residente en Los Ángeles. Sus pinturas nos trasladan a un mundo asiático y onírico con una gran influencia surrealista. Para comenzar la visita a su obra yo me decantaría por la pieza de 2009 llamada "Rift procession", al pie de la obra comprobareis que hay una barra que os permitirá el visionado de la pieza al completo.

"Rift Procession", de James Jean

El mismo James Jean fue el encargado de diseñar las primeras portadas de una serie de cómics llamada Fables (Fábulas en español), esta puede ser una buena lectura para aquellos que no lean habitualmente cómics pero sí otro tipo de formatos, o para sus hijos ya que en esta serie aparecen todos los personajes de los cuentos clásicos que te puedas imaginar. Hay intrigas políticas, magia, historias de amor y mucho más.

Más oscuro y profundo es el ya clásico Sandman, en esta serie de diez fascículos nos encontramos sumergidos en el mundo del señor de los sueños y sus cinco hermanos,  Destino, Muerte, Destrucción, Deseo y Desespero. Con la maestría de un escritor con mayúsculas, Neil Gaiman nos permite recorrer las miserias y la hermosura de lo humano haciendo un recorrido por diversas culturas y filosofías. Si ya te has leído la serie completa puede ser que no sepas que existen algunos números a mayores, entre ellos yo destacaría dos: por un lado "Noches Eternas”, este se compone de seis historias, cada una de ellas centrada en uno de los hermanos eternos y en el capítulo dedicado a Sandman colabora el gallego Miguel Anxo Prado ocupándose del dibujo con la peculiaridad de que está hecho con acrílico. Otro a tener en cuenta es "Los cazadores de sueños", basado en un libro del mismo Gaiman e ilustrado por Yoshitaka Amano, de este cómic en el que P. Craig Russell se encarga del dibujo sólo puedo decir que me parece delicioso.

Neil Gaiman

También para leer y muy recomendable, aunque sólo si tu nivel de inglés es mínimamente aceptable, es la revista publicada por Alan Moore (Watchmen, V de Vendetta...). La ilustración, los temas que toca, como está redactada, todo, se merece en mi opinión una ojeada, posiblemente la mejor revista que nunca ha caído en mis manos. La podéis comprar en esa tienda de la red que todos sabéis, el precio ayuda, 3.50 euros.

Para aquellos que prefieran los libros me gustaría nombrar uno que ayuda a entender la situación en la que África está sumida después de años de colonialismo, antes político y económico y ahora tan sólo lo segundo (tan sólo?). “Vagabundo en África” de Javier Reverte, en el que el autor nos invita a acompañarlo en su búsqueda de lo que Marlow describe en su ascensión por el río Congo en la obra de Conrad ("El corazón de las tinieblas").

"Mr. Nobody"  es una película de toma de decisiones y vidas posibles, la fotografía, el montaje, el guión... el todo. Una de las mejores películas de las últimas décadas.
Y para aquellos que les gustan los westerns, "The proposition", después de años sin una buena película del género salió esta buena obra, descarnada eso sí, pero ya sólo por el guión y la música de Nick Cave se merece verla. Si ya la has visto nunca está de más visitarla de nuevo. Como siempre, y si es posible, en versión original ¡por favor!

Musicalmente me gustaría decir cuatro cosillas. Primero, si dios hablase su voz se habría muerto con Morente, así que nada, a escuchar "Guernika Irak" de su álbum "Pablo de Málaga".



Si lo que te va es la marcha y el ruido "A place to bury strangers", trío de Nueva York, no creo que te dejen indiferente.
Para los más tranquilitos, pero no por ello menos inquietos, el "Requiem" de Andrew Loyd Webber interpretado por Placido Domingo, Sarah Brightman y Paul Miles-Kingston con la English Chamber Orquestra. Y para los que no temen experimentar más allá de las etiquetas, Murcof y sus "Versailles sessions". Bueno, y si quieres fiesta, Matías Aguayo.

Más allá del sofá hay vida, pero si aún así quieres pasarte un rato más tumbado, nunca viene mal ver un partido de F.C. Barcelona, que también es arte equilibrado.

Para terminar y sin hacer caso de la dichosa c r i s i s, yo diría que probaseis el maravilloso jamón ibérico 5J, creo que debería ser patrimonio de la humanidad.

 Chao


miércoles, 9 de febrero de 2011

SEBASTIÁN
Un relato corto de Diego Loureiro

(NOTA DEL EDITOR:  A partir de hoy, dividido en tres capítulos, os ofrezco "Sebastián", un relato corto que Diego Loureiro escribió para un monólogo (como podéis ver en la imagen), y que luego se convirtió en esta historia de pasiones.
A Diego le conoceréis muchos en su faceta de letrista, compositor y vocalista, ya sea en solitario, en grupos de pop-rock, o en la actualidad con orquestas como "Los Player's". Pero su inquietud creativa no se limita solamente a la música, también escribe y hace sus pinitos en el mundo de la imagen creando e interpretando algunos vídeos como amateur.
En este relato, utiliza el lenguaje común de la calle, a veces tabernario, para describirnos a unos personajes a los que la pasión convierte en víctimas de sus propios actos. Seres urbanos que bajo una coraza de rudeza carnal esconden una sensibilidad límitada. Las ideas marco en las que se desarrolla la trama son el amor, el desamor, las mujeres, el sexo y su escasez. Temas que aparecen también en muchas de las letras que Diego ha escrito para sus canciones. SANTIAGO PAZOS).


Diseño del cartel: Santiago Pazos


PRIMER CAPÍTULO


Tenía el labio partido y el pelo rizo, era estudiante de no sé qué cojones, decía ella. La verdad, a mí nunca me interesó, por decirlo de una  manera fina, conocer sus aficiones. Lo que sí me interesó desde un principio fueron ese par de Tetas que yo deseaba comerme, la muy puta iba pidiendo a gritos que la pusiesen a cuatro patas, y  de paso digo ¡que sí!, que esa es la postura  que más nos gusta a nosotros.

Bueno, el caso es que estaba buena y yo me la quería tirar:
“Porque no os engañéis chicas, lo único que queremos de vosotras es eso, o qué pensabais, ¿qué ese que tenéis a vuestro lado es distinto?, ¿creéis que os quieren por vuestros miles de maravillosos dones que nosotros detestamos?, ¡pues no!, es por el simple hecho de que queremos follar con vosotras. El resto, todo ese mundo que os envuelve y os hace ser tan especiales, ¡princesas!, como vosotras os denomináis, a nosotros nos importa un huevo. Todo eso para nosotros es un trámite por el que, digamos que si queremos  follaros, tenemos que pasar”.

Y que no se nos note, que por encima, las muy hijas de puta son listísimas, se dan cuenta a la mínima si estas pasando de ellas, que es la mayor parte del tiempo. Pensar por ejemplo en la actitud de un  hombre antes y después de un polvo.

El hombre se acuerda más o menos de su  novia o compañera sentimental en función de las ganas de follar que tenga. Hay algunos que tienen la técnica tan depurada que pueden hasta resultar encantadores antes de echar un polvo, o antes de hacer el amor, etiqueta claramente femenina la cual a mi me hace mucha gracia. Cuando tenemos frío nos ponemos una cazadora o jersey, si tenemos hambre comemos, y si tenemos ganas de follar nos volvemos amables y cariñosos. Muy pocos reconocemos este echo abiertamente ante las féminas, y muy pocas veces lo reconocemos entre nosotros.

Hay hombres que no están para nada de acuerdo con esta teoría, o sentencia más bien, pero en realidad son casos en los que la autoestima, dependencia, inseguridad, educación, cultura, dudas sobre su sexualidad, no estar a la par con los cánones de belleza actuales, traumas, economía ausente,  etc., tienen confundidos a estos chicos.

Observemos por ejemplo la magia de  la masturbación, estamos en casa tranquilos, leyendo, o viendo la tele, y de repente nos acordamos de nuestra princesita de porcelana:
“Hacemos el amago de coger el teléfono para llamaros, para saber cómo os fue el día, para saber si estáis por el barrio y os acercáis a saludar, pero de repente un pensamiento nos frena. ¿Qué será lo que nos hace dudar? ¿Será el hecho de tener que escuchar realmente cómo os fue el día, o de sentirnos obligados a explicar que todavía ocupáis un lugar importante en nuestras vidas?, ¿o será el echo de saber que después de copular, no nos podemos marchar, que tenemos que quedarnos media hora como mínimo a vuestro lado, pasaros el brazo por encima y daros los últimos besos, que si os fijáis bien, ya no tienen tanta intensidad? El caso es que a veces no tenemos tanta energía y no nos apetece soportar todo eso. Por lo cual nos hacemos una paja, y es entonces, al acabar, que sucede el milagro, ¡ya no nos apetece veros!”

Ese sentimiento, que al principio algunos confundían con amor, se amontona en el desván de la cabeza hasta que nos vuelva a hacer falta para no sentirnos culpables cuando ellas nos digan que no las queremos, que pensamos con la polla, que somos unos animales. Que en realidad es verdad, somos animales y ellas lo saben, pero prefieren quedarse con la parte romántica, aunque después, cuando se encuentran con la realidad, les duele más. Incluso parece que les guste sufrir, y sí, ya lo sé, este es un punto que compartimos en común, somos tan inconscientes que nos gusta sufrir, sobre todo por amor,y eso es culpa del ego.                                                                                                                                   

Un amigo me dijo una vez que llevaba dos semanas saliendo, o como lo queráis llamar, con una chica, el caso es que ella ya se le había puesto a llorar, demandándole cariño. Que esa es otra, ¡qué el cariño no se pide, se gana!, piden cariño como quien pide un cigarro ¡joder! Bueno, yo no me lo explicaba hasta que mi colega me dijo que habían estado el día anterior follando casi dos horas. Y ahí es cuando nace el sentimiento de amor en la mujer, cuando la follan bien. ¡Y que me follen si miento!

No somos iguales a vosotras, no sois iguales a nosotros, pero eso no tiene por qué ser malo, las personas somos las responsables de que las cosas, acciones, o como queráis, se vuelvan malas o buenas, porque no hay buenas o malas  acciones, solo hay acciones, el titulo o categoría se lo ponemos nosotros, como siempre ha sido. En eso sí que somos buenos, en decir como son las cosas, aunque en el fondo, o más bien en la superficie, no tengamos ni puta idea. Hablamos, eso sí, como si cada uno de nosotros tuviese un juez en los cojones, y así vamos por la vida, esa que parece tan larga, con nuestros huevos por bandera, diciendo a todo el mundo cómo deberían hacerse las cosas.

Con una arrogancia y seguridad sublime soltamos consejos desde el balcón del hombro, creemos conocer una verdad que no existe, que nunca existirá, y así danzamos torpes hasta la muerte, una muerte que aún no hemos aceptado. A no ser que seamos como uno de esos bailarines que se creen que el verdadero artista viene después; ¡pues ala, a ensayar!, que si es cierto, lo vais a tener difícil, porque ese director de escena que decís que tenéis tiene pinta de ser un verdadero cabronazo.

Bueno, que tenía el labio partido y el pelo rizado. 

El tiempo iba pasando mientras hablábamos de nada, eran en total un juego de palabras que colocadas estratégicamente formaban una tarjeta de presentación para venderse a sí misma.

Yo la observo con cara de que parece que la escucho, asintiendo con la cabeza y soltando algún “claro, aja, humm” cada seis o nueve segundos, aprovechando sus instantes de despiste para volver a mirarle las tetas.

- Bueno, ¿y tú a qué te dedicas?, (dijo ella).
- ¿Eh?, ¡ah, yo!
- Hombre guapín, dado que yo llevo hablando un buen rato sobre mí, supongo que te estaré hablando a ti, ¿no?

En eso tenía razón, no paraba de hablar. Era mi turno en el juego, iba a usar la técnica de la verdad, que nunca falla, consiste en hablar de mis miedos, fracasos, impotencia ante la vida, pero todo esto contado como quien habla del tiempo. Supongo que a ella también la note un poco desamparada. Ese era el plan, hablar de mí como si hablase de ella.

- Yo en realidad no hago nada, me gusta el teatro, canto en una orquesta, leer un poco, pero en realidad soy un desastre, todo el tiempo libre que tengo me lo paso viendo la tele, fumando porros y tres o cuatro cosas más poco interesantes.

Ya estaba, el plan comenzaba a hacer efecto, el hecho de que mi actitud hacia la vida fuese tan negativa provocaba en ella un sentimiento de todo lo contrario, no paraba de observarme atentamente y con deseo mientras yo le contaba el caos que era mi vida.

- Bueno, y si esto es así, ¿me pregunto qué estoy haciendo aquí hablando contigo? (dijo ella).
-Eso lo sabrás tú cariño, yo no te obligo a quedarte.

Me miró con expresión indiferente, no parecía dolida, llamó al camarero, pago lo suyo y lo mío, no dijimos nada hasta que le trajeron la vuelta, entonces dijo:

 -Tengo cosas que hacer, me voy.

Me quedé callado, algo sorprendido, pero no mucho, la seguía con los ojos mientras se iba, estaba realmente buena, ya me llamaría, estaba seguro.




  Autor de la foto: Diego Loureiro


SEGUNDO CAPÍTULO

Habían pasado ya dos días y aún no tenía noticias de BEA, me extrañaba demasiado, estaba nervioso, expectante, buscaba un motivo para entender su actitud, me estaba jodiendo de verdad que no me llamase. Esa noche salí a dar una vuelta por los bares, no podía evitar pensar en ella, la buscaba, pero BEA no aparecía, me emborrache bastante y acabe con un colega, teniendo una conversación sobre lo putas que son las mujeres. Suso opinaba lo mismo, claro, y allí estábamos dos hombres solos y borrachos, comiéndose la noche a base de machetazos.

Ya en mi casa, había vomitado fuera del váter y me dirigí a la cama dispuesto a dormir sin fregar el suelo. Pero esa noche no pegue ojo, no podía dejar de pensar en BEA. ¿Por qué no me llamaba? Di  miles de vueltas en la cama hasta que logré quedarme dormido y tuve una pesadilla bestial:    
   
           “Estaba dentro de una botella de cristal en forma de coño y vi como se acercaba una jirafa enana que empezó a lamer la botella hasta que de repente se rompió haciendo que los cristales desapareciesen en el aire volviendo a caer luego para rajarme todo el cuerpo. Tenía todo el cuerpo cortado menos la polla, me quede mirándola, tenía un tono verde-marrón muy inquietante, el glande estaba blando y lo note muy frió, helado. De repente salieron dos bocas, una en cada testículo, y empezaron a gritarme, de una forma hiper- violenta”.

Entonces me desperté, sudando, llorando, apretando fuerte las sábanas hasta que me calmé. Y otra vez ella, BEA… No la podía borrar de la mente. Es que tendríais que haberla visto, era preciosa. parecía un ángel bajado del cielo por el echo de ser demasiado perfecto, tenía los ojos verdes y una mirada triste pero segura, el pelo castaño y rizado, con un flequillo que jugaba con una nariz delicada, pequeña, sus labios eran gruesos y húmedos, como el cáliz perfecto, sus hombros y su cuello formaban una base única para la carita más bonita que yo había visto en mi vida. Su cuerpo era el molde por el que se habían hecho todos los demás, aún puedo acordarme de su olor… no puedo olvidarme de cómo huele…
                                                                                                                                                         Pero de repente me acordé, ¡no le había dado el teléfono!, ¡seré imbécil! ¡Ahora encajaba todo!, ¡la muy puta no podía llamarme!, ¡ja! Me la imagino toda hecha polvo, devorándose las uñas, desquiciada y con problemas para dormir, deseando verme por la indiferencia que mostré aquel día. Pues su situación iba a seguir así, debía mantenerme frío. Mañana me pasaría por el bar Vicios, sabía que ella estaría allí, toda jodida, preguntándose como podía haber sido tan estúpida para dejarme escapar.
Había quedado para cenar con Suso a las nueve y me di un paseo hasta llegar al bar donde habíamos quedado, caminé por el centro de mi ciudad, me gusta pasear mientras observo a la gente, sobre todo a las mujeres, es increíble la gente que hay en este maldito mundo y algunos pensando en la monogamia, ¡es ridículo! A veces, cuando me cruzo con una pareja me gusta mirar fijamente a los ojos de la chica y observar   como ella también me mira a mí, es muy curioso, cuando van solas es distinto, esquivan tu mirada, es más, hacen como que no existes, algunas, las que miran, suele ser porque hace más de un año que no huelen un hombre y se sienten necesitadas hasta tal punto que olvidan esa soberbia que tenían cuando lavidalessonreía.                                                                                                                                                                    

Y sigo paseando mientras veo a toda esa gente perdida, peligrosamente seguros de saber a donde van, a esas parejas cogidas de la mano, besándose como si se acabase el mundo en cinco minutos, pero sin dejar de mirar de reojo a su alrededor por si a caso les falla ese amor que perjuran que es real.

Llegué al bar, harto de contemplar el arte de la vida, Suso aun no había llegado. Yo ya lo sabía, por eso le había dicho a las nueve, siempre llegaba tarde y cuando digo siempre quiero decir siempre, es un dato de su personalidad que nunca había logrado arreglar, pero era mi amigo y la amistad es así, no sé cuáles serán mis defectos, no creo que tenga muchos, pero seguro que él me encuentra algunos y los tiene que aguantar.

Después de cuatro cañas y un vino se dignó a aparecer, aunque no lo hacía solo, venía con una chica retozándose, apretándola contra él mientras caminaban, besándola. Cuando llegaron junto a mí no me lo podía creer, ¡era BEA!, ¡con Suso! Noté como un rayo me partía el pecho, sujeté fuerte la barra mientras se acercaban.

Yo, aguantando las ganas de llorar. Ella, ya me había visto y avanzaba hacia mí sin el menor gesto de sorpresa, se quedó mirándome como si nada. Suso estaba feliz, y no me extraña, Bea era la clásica mujer que con sólo concederte un paseo te alegraba el día, no sé si venían de pasear, pero de ser así espero que no lo hubiesen hecho a la luz de la luna.    
                                                                                                                       
- ¿Qué pasa tío? Mira, traigo una invitada, se llama Bea, éste es Sebastián.
- Hola, ¿qué tal? (Dije yo).
- Bien, ¿y tú? (Contestó Bea).
- Pues no también como vosotros. (Respondí).
- Bueno, ya están hechas las presentaciones, vamos a cenar.
- Yo voy al baño. (Dijo Bea, dejándonos solos).
Los dos nos quedamos mirándola en silencio mientras se iba, cada uno con un motivo distinto, él se la quería tirar, yo quería matarla.

Bueno, qué me dices, no me digas que no está buenísima. Y además tienes que conocerla, es cojonuda tío, la conocí ayer, estudia psicología. La vi en el Vicios, estaba sola jugando a la maquina de los dardos y tuve que ir a hablar con ella. Ya sabes como soy para estas cosas, que no me va eso de acercarme a una tía, así, sin conocerla de nada, ¿pero tú la viste?, es increíble, me gusta de verdad.     
 -Sí, no esta mal. (Comenté desanimado).
-¡Qué no esta mal, pero te has fijado bien!, ¿te pasa algo tío?, estás pálido.
-No sé…Me duele un poco la cabeza, no creo que me líe mucho hoy, es más, tampoco tengo mucha hambre.
-¿Cómo?, venga no me jodas, a la cena te tienes que quedar.
-Venga vale, pero vengo ahora.
-¿A dónde vas?
-Voy un momento afuera tío, tranqui que vengo ahora.
-Vale, vale, pero a ver qué haces que te conozco ¿eh?

Salí a la calle, necesitaba aire,¡joder qué situación!,¿y qué cojones se suponía que debía de hacer ahora? Me hice un porro, quería relajarme aunque sabía que ese no era el mejor método, los porros me afectaban un huevo, se me iba la pinza mogollón, me desinhibían hasta un punto de locura bastante preocupante. Y ya lo empezaba a notar,  ¡joder!,  los ojos se me escondían como si tuviesen frío, la boca se me habría para quedarse así, dándome una expresión de idiota que no me gustaba nada, me pesaban las piernas, menudo cuadro de tío, siempre huyendo de mí mismo de la peor forma.
Llamé a Mito por teléfono, tenía que quitarme este atontamiento en el que me había metido yo solito por ser tan ídem. Todo el mundo decía de Mito que le romperían la cara en cualquier momento, que era un usurero, estafador, hijo de puta, pero nadie lo hacía nunca. Yo también pensaba que era un cabrón, pero en este momento no había nadie más disponible para alegrarme la nariz. No tardó mucho en llegar, era lo bueno que tenía, tardaba poco y te llevaba la cocaína a casa, igual que telepizza, aunque él no te daba dos por uno, bueno, en realidad telepizza tampoco, es más, a la larga, si hablamos de hijos de puta, telepizza lo son mucho más que el pobre Mito, que ni llega a camello. No es más que una hiena que reparte un poco de coca podrida en esta ciudad poblada de buitres, entre los que me incluyo. Cogí dos gramos, ciento veinte euros, por si a alguien le interesa saber lo que cuesta estar despierto cuando el resto del mundo tiene sueño. Le di las gracias, también puedo ser muy hipócrita si quiero.

Nos fuimos a cenar los tres juntitos, se iban riendo de todas esas cosas de las que normalmente uno no se ríe, a no ser que queramos algo. Yo iba callado, fumando un cigarro, pensando en meterme un tiro sin saber cómo cojones no me había marchado antes. Habíamos llegado al restaurante y me fui al baño directamente, sabía que meterme coca antes de comer  no era bueno pero me dio igual. Me puse de rodillas en el suelo aguantando con un pie la puerta que no tenía cerrojo, limpié un poco la tapa del váter con papel, abrí la bolsa y vacié medio gramo. Para quien no este enterado de las reglas de este inocente juego debo decir que con esa cantidad se podían hacer cinco o seis rallas bastante generosas, pero estaba histérico y más que lo iba a estar con esta exageración de mierda en mi cerebro. Me fui al comedor, ellos ya estaban sentados, se besaban.

Me senté, encendí un cigarro y tras dos caladas llega el camarero.
-Buenas noches, ¿han decidido?              
-¿Nos da un minuto por favor?, falta aquí este chico por decidirse.
-Muy bien, les dejo que piensen.
-Venga Sebas, ¿qué va a ser?
-No sé, cualquier cosa…
-Mira, de primero yo he pedido ensalada de vieiras con mollejas, que tienen que estar de puta madre.
-¡Qué fino!
-¡Calla mamón!, y de segundo BEA y yo hemos pedido lo mismo, pollos tomateros a la parrilla, venga escoge un primero.
      
¡Joder!, nunca me habían gustado las cartas de los restaurantes, si en una normal me era imposible decidirme, ahora lo llevaba claro, no tenía puta hambre, tenía que haberme marchado antes ¡coño!

Autor de la foto: Santiago Pazos



TERCER CAPÍTULO


La coca y la comida no se llevan bien, sólo de pensar en comer se me formaba un nudo en la garganta, me estaba ahogando entre cogollos de lechuga con tomates, ensalada aragonesa, cebollas rellenas de jamón y carne, crepes de verdura, espárragos con bechamel, judías verdes a la andaluza, San Jacobo de calabacín, tomates nevados, endivias gratinadas con mejillones, acelgas rellenas de carne, budín de verduras, coliflor con bacalao, empedrat, que a saber qué cojones es eso, ensalada de arroz integral con piña, macarrones marineros, pasta salteada con setas y huevo escalfado, arroz hervido en salsa verde…

-¿Qué tío, es para hoy?
-¿Eh?, ¡ah!, no sé, un arroz, éste mismo.
-¿Sabe ya lo que quiere el señor?
-Sí…éste…este arroz, el primero de todos.
-¿Arroz hervido en salsa verde? Señor.
-Sí, ése, ése.
-Muy buena elección señor, acabamos de matar al arroz esta misma mañana, je, je, je. Chiste entre camareros, ya me entiende.
-No, no le entiendo, ¿qué quiere decir?
-Bueno… ¡ya sabe!, es como un chiste entre nosotros, no tiene importancia, es…una broma.
-Sí, me ha quedado claro que estaba intentando hacerse el gracioso, pero no acabo de entender el chiste.
-Venga tío, ya está. (Intercedió Suso).
-¡Tú calla, no te metas! Sólo quiero saber qué es lo que le hace tanta gracia. A ver, qué quiere decir con que al arroz lo han matado esta misma mañana ¿eh?
-Bueno señor, no se ponga así, sólo era por…
-¿Por qué, qué pasa, qué quiere decir? No veo el chiste por ningún lado, ¿usted ve que me ría?
-¡Sebas!, ¡ joder! (Insistió Suso).
-¡Ni Sebas joder, ni ostias!, explíqueme el chiste ¡joder!
-Bu... bu... bueno, es…, me refiero a…, es entre los cocineros y yo, cu... cuando ustedes piden algo y…
(Tiré de la nariz muy fuerte y note bajar la coca por la garganta).
-¿Y qué?  ¿Me está diciendo que se ríen de mí ahí dentro en la cocina?
-No, no, señor, de usted no.
-¿Cómo que no?, ¿el chiste es sobre los clientes verdad?, ¿y quién cojones soy yo?
-¡Sebas, joder, te estas pasando!, ¿pero de qué vas tío?, ¡solo era una puta broma! (Volvió a terciar Suso bastante incomodado).
-Suso, si quieres quedamos otro día, mejor me voy. (Dijo Bea).
-No, tú tranquila, éste está tonto, ¡Sebas, déjalo ya tío!
-¡Qué me digas quién cojones soy!
-Pero señor…
-¿Soy tu jefe?
-¡Responde!, ¿soy tu jefe?
-No…
-¡Sebas! (Suplicó Suso de nuevo).
-¿Soy el carnicero?, ¿soy el pescadero?, ¿soy el que ha matado el puto arroz esta mañana? ¿No, verdad?
-No. Señor…
-¿No, verdad?, ¿entonces quién soy?
-Venga Bea, nos vamos, este tío está loco. (Dijo Suso haciendo un amago de levantarse).
-¡No, esperad! Queríais cenar y vamos a cenar, va e ser una cena cojonuda, ya lo veréis, vamos a parecer una familia, ¡a ver!, ¿soy un puto camarero como tú?, ¡responde, joder!
-Señor, yo no tengo por qué aguantar esto…
-¿Qué no tienes por qué aguantar esto?, ¿a dónde vas?, ¡vuelve aquí!

El camarero me dio la espalda y se fue, volví a tirar de la nariz mientras me levantaba. Él caminaba hacia la cocina, tenía prisa y no había quedado con nadie. Suso intentó agarrarme pero sólo consiguió romperme la camisa, Bea no decía nada, estaba sentada, clavada a la silla por el pánico. Agarré al camarero de la cabeza y lo estrellé contra el marco de la cocina, estaba muy colocado, me veía en una situación salvaje de la que ya no podía salir, de la que no quería salir. Estaba dispuesto a dejarme llevar por la ira cuando salieron dos tíos más de la cocina, uno me agarró por los brazos y el otro del pelo.
Suso, reaccionando con rapidez, ya estaba allí y me cogía del cuello mientras me repetía suplicando: ¡Vamos, joder, ostias, maldito imbécil de los cojones! ¿Pero qué te pasa cabronazo?
- ¿Soy un cliente, verdad?, ¿soy un puto cliente, verdad?, ¿te estabas riendo de mí verdad?  Pues te vas a reír de tu puta madre. ¡Soltadme!  ¡Déjame Suso! ¡Suéltame, joder! (Clamé desinflándome).

Al final, los camareros consiguieron tirarme en la calle gritándome varias veces que no se me ocurriera volver por allí.

Abrí la bolsa de coca en mitad de la calle y vacié un buen puñado en la palma de la mano, lloraba de rabia y las lágrimas se mezclaban con el perico mientras me lo metía. Suso estaba de rodillas junto a mí, no me conocía, me agarraba por los hombros intentando que reaccionase, no se explicaba lo que había pasado, lo que estaba pasando. Los camareros se habían metido dentro, creo que estaban llamando a la policía, y Bea estaba fuera, apoyada en la pared, no sabía qué hacer, ya no parecía tan segura, yo la miraba mientras esnifaba.

- ¿Y a ti qué te pasa?, ¿no estas cómoda?, ¿no te gusto, verdad?, ¿crees qué no tengo modales?
- ¿Pero tú qué tienes tío?, ¡no te pases ni un pelo con ella!
-Yo me voy Suso, paso de éste.
-¿Cómo?, ¡venga, quédate, no te vallas! Ahora vamos a ir de copas a un bar de moda. ¡Anda, quédate, ya verás qué noche! (Dije con cierta sorna).
-Espera un momento por favor. (Contestó Suso).
-¡Oh sí, cariño, mi vida, espera, no te vallas! (Insistí burlón).
-¡Cállate, ostias, o…! (Suso ya no aguantaba más).
-¿O qué?, ¿eh?, ¿o qué? (Repetí).
-O nada Sebas, o nada, no sé qué te pasa tío, pero tú no eres así. Vámonos de aquí Bea.

Me quedé sentado en la acera viéndolos marchar, él la cogía de la cintura, ella apoyaba la cabeza en su hombro, yo bajaba la cabeza pero no para llorar, para meterme otra ralla. No culpaba a Suso, él no sabía nada, la culpa era de esa zorra manipuladora, se tenía que haber ido en cuanto me vio. Entonces le habría explicado todo a Suso tranquilamente, incluso no me habría importado que se la hubiese tirado, él decidiría, aunque sé con seguridad que hubiese pasado de ella. Estas zorras siempre jodiendo, siempre metiéndose en medio. A mí no me hacían falta, me aburrían con sus anécdotas del día, con sus comentarios sobre sí mismas, ¿quién las necesitaba?, yo no.

No me apetecía volver a casa, quería olvidar todo lo ocurrido y decidí irme de putas. Vomité como tres veces antes de llegar al prostíbulo. Me apestaba el aliento y pasé por un veinticuatro horas a comprarme unos chicles de menta, era la cosa más romántica que podía hacer por la zorra que me iba a tirar esa noche. Aunque en realidad no era por ella, era por mí, si ella estaba cómoda todo sería más fácil.

Tras una puerta pequeña, con un cartel medio escondido que decía CLUB OLVÍDATE, había que bajar unas veinte escaleras, falsas como la estirpe  que me esperaba  abajo, y una cortina roída, por las penas de los que se despiertan solos, me separaba de mi alivio. Lo de las luces rojas no es un tópico, éste también las tenía, el recinto era rectangular con una gran barra a la derecha y varios sofás a la izquierda y taburetes donde las putas se sentaban y observaban calladas a sus presas, deseando que por lo menos fuesen jóvenes. También había tres maquinas, clásicas ya en todos los puticlubs, un tetris, una gramola, y por si hubiese pocas tragaperras, una más.

El camarero era bajito, gordo, calvo, pero simpático.
-Buenas, ¿qué le pongo?
-Póngame un JB con coca-cola, y cárguelo bastante.
-Usted paga, usted manda.
Al contrario que muchas personas que no sabían nada sobre la vida, yo pensaba que el mejor amigo del hombre era el camarero.
-¡Usted dirá! Avisó mientras el JB caía sobre el hielo.
-¡Basta! Respondí cuando me pareció suficiente.

El primer trago fue largo. Volví a notar la coca recordándome que aún me quedaba más cuando ella se acercó ¡Pero cómo podía tener tanto valor!, debía de pesar al menos cien kilos, y creo que desconocía lo que era peinarse, avanzaba torpe hacia mí a causa del sobrepeso. El maquillaje lo utilizaba de máscara, ¿a saber el monstruo que se escondía allí debajo? Iba vestida de puta de Makinavaja. En definitiva, era un trasto viejo, un cacharro que ya estaba a mi lado formulándome la pregunta por excelencia:
-¿Te apetece venir a follar conmigo arriba, guapo?
Vaya, me había tocado un putón fino, con estudios, tenía que estar a la par de cultura con ella, me bastaron cinco palabras:
-¡Márchate gorda, no me insultes!
Lo cogió a la primera, ¡qué listas son las putas!, supongo que será la calle que enseña, aprenden rápido a no molestar.

Todo empezaba a darme vueltas y me fui al baño a mojarme la cara. Me metí otro disparo y al volver la vi. Estaba sentada al lado de mi copa, trabajaba allí  pero parecía que no tuviese nada que ver con el resto de las putas, me acerqué y bebí un trago, la miré, y ella me miró, era guapa, demasiado hermosa para este lugar lleno de sobras del corazón.
-Hola, ¿cómo te llamas?
-Bea.
-¿Cómo?
-Bea.
-¿Cómo?
-Bea, me llamo Bea.
-¿Quieres subir conmigo a hacer el amor?
-Puedo subir contigo, pero…
¿TÚ CREES QUE ESTÁS CAPACITADO PARA HACER EL AMOR?                        
     

FIN

 
Diego Loureiro