martes, 16 de octubre de 2018

RÚA DOS CONTOS E TEATRO DE RÚA

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

RÚA DOS CONTOS

ALGO QUE CONTAR (2ª parte)
 (A propósito de David Amor, Isabel Risco, Pedro Brandariz, Fran Rei, Maintomano, Antón Coucheiro e Monoulious Dop)

LUGARES:
A BARRA BAR, MERCADO MUNICIPAL, CERVEXARÍA BEOS
RÚA VALLE INCLÁN, PAZO DA CULTURA

SANTIAGO PAZOS


Falaba nos primeiros comentarios que fixen, hai días, sobre os espectáculos da Rúa dos Contos e de Teatro de Rúa que ter algo que contar e contalo ben é o mellor gancho para captar a atención do espectador. Non ten porque ser só de forma oral, pode ser tamén a través da mímica, da música, ou de todo un pouco, mesturando estilos.


Como fai David Amor que regresa a Carballo convertido nun perfecto showman. Conta, canta e baila. E todo en conxunto resulta estupendo de ver e de escoitar. Como dicían de Lola Flores, nin canta nin baila ben pero... Se queres rir e pasar dúas horas divertidas tes que ir velo, a David. Ten presenza, móvese con soltura, controla as claves do monólogo cómico, vai soltando chispas a cada pouco, con esa picardía inxenua que xa é marca persoal, para que o público non se despiste nin un minuto. E claro, por suposto, xogaba na casa, viviu en Carballo. Coñece ás persoas, os lugares, as anécdotas, e sabe mesturar todo iso para contalo cunha sorna que non araña para non facer dano. Un humor branco que, como moito, atrévese a deixar no aire unhas gotas de acidez insinuada. Gustoume, paseino ben. Sen dúbida, profesionalmente, ten un futuro moi prometedor por diante.  

  

 

Isabel Risco, Pedro Brandariz e Fran Rei traballan con outros rexistros, contan e tamén cantan e bailan, pero desde unha perspectiva máis enxebre, crítica e militante. En “Papar sen cancelas” teñen algún momento xenial, como esa canción con paso de muiñeira incluído que me pareceu o mellor de todo o espectáculo. Fan o pallaso, por suposto. É o seu. Mentres seguen o guión van ben, cando queren improvisar, ou parece que queren, pinchan un pouco. Aínda así, tendo en conta que era unha estrea absoluta, deixaron o listón ben colocado.



 

Maintomano son acróbatas, divertidos equilibristas que xogan e arriscan facendo sinxelo cada movemento e cada salto. Miran cara ao público con empatía e complicidade como pretendendo que cada un de nós se empape das mesmas sensacións de doce vertixe que eles practican. E lográrono, polo menos comigo e coa maioría dos que fomos a velos. O que non sei é se aquel neno que repetía a cada pouco “ se van a matar” o pasou ben ou mal.




Antón Coucheiro estivo realmente xenial, este polifacético artista consegue, desta volta, facer un espectáculo participativo, basicamente para nenos e familias, cunha factura cómica e tenra excepcional. Unha montaxe intelixente e redonda en conxunto, pero se penso nesa batalla de almofadas final quero repetir a experiencia xa. Non dubiden en acudir a velo e leven a toda a familia, engadidos amigos e avós. Parabéns.

  


E Monoulious Dop pecharon a programación desta Rúa dos Contos tan especial, que celebraba o seu 20 aniversario cunha saúde de ferro e que seguirá provocando gargalladas e facéndonos pasar tan bos momentos outros 20 anos máis  polo menos. Un fin de festa con bo rock e con letras cheas de retranca.





PUNTO E FINAL
Non esquezan visitar a Rúa Valle Inclán, convertida na Rúa da Fama da nosa Rúa dos Contos e a Exposición do XX Aniversario que permanecerá aberta no Pazo da Cultura ata o 31 de outubro ou máis aló...




Saúde e larga vida...



lunes, 15 de octubre de 2018

"LA TRISTEZA DE LOS OGROS" de Fabrice Murgia

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO CARBALLO

LO QUE SE ESCONDE BAJO LA CAL
 (A propósito de “La tristeza de los ogros” de Fabrice Murgia)

SANTIAGO PAZOS



Bajo la cal se esconde la mugre, todo tipo de deshechos, de detritus nauseabundos. Bajo la cal escondemos los miedos, las obsesiones, el tedio, el dolor, las tragedias, el lodo hediondo.

En “La tristeza de los ogros”, Fabrice Murgia escarba bajo la cal y deja al descubierto los sentimientos de esa parte del mundo que los autoproclamados seres normales llamamos podredumbre, marginalidad.

Y nos muestra la frágil línea que separa unos mundos de otros, lo real y lo onírico, la razón y la esquizofrenia delirante, la normalidad (“¿Qué coño es normal?”) y los bajones depresivos que nos conducen a tomar decisiones radicales que desencadenarán el caos propio y el sufrimiento de la familia, de la gente a la que queremos, de los inocentes que nos rodean y que sin saberlo forman parte de nuestra desgracia.

Una propuesta descarnada tanto en sus aspectos sociales e intelectuales como en la forma que elige para mostrárnosla. Incluyendo la denuncia de esa doble moralidad patente en casos como el tratamiento cruel que la televisión hizo del secuestro y asesinato de las niñas de Alcásser.

Esos dos casos reales a los que hace referencia, el secuestro y posterior liberación de una niña y el asesinato múltiple de unos adolescentes cometido por uno de sus compañeros de instituto, quieren ser una llamada de atención, un golpe en el estómago que nos avisa de los peligros que nos acechan, individual y colectivamente, en este mundo que estamos construyendo.

Ese mundo de las dobles vidas, la virtual y la real, el mundo de la comunicación total que nos conduce a la mayor de las soledades, el mundo de las individualidades falseadas como grupos colectivos que defienden los mismos intereses. Ese mundo al que lavamos la cara diariamente con unos baños de cal tan espesa y blanca que nos deslumbra y nos impide ver la realidad tal cual es.

Inquietante, esa niña que juega, sufre y se divierte, contando lo que de verdad pasa en la trastienda mental de esos dos personajes que son, o así se nos presentan, tanto víctimas como culpables, al tiempo que las imágenes nos ofrecen una visión consumista del fracaso, de la profunda tragedia que sufren.

No hay justificaciones. O por lo menos, a mi parecer, Murgia no nos las ofrece. Su opción es la crudeza que exige una reflexión madura sobre lo que esconde la cal. Valiente apuesta. Gracias.  



Salud y larga vida…




domingo, 14 de octubre de 2018

"FEDRA" de Pentación Espectáculos

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO CARBALLO

EL PODER DEL TEXTO
 (A propósito de “Fedra” de Pentación Espectáculos con Lolita Flores)

SANTIAGO PAZOS



Hacía tiempo que tenía ganas de asistir a una representación de “Fedra”. ¡Años!. Tanto tiempo como el que transcurre desde que descubrí que la versión de Jean Racine fascinaba a Marcel Proust, (se puede comprobar al comienzo de “A la sombra de las muchachas en flor”, segundo tomo de “En busca del tiempo perdido”). Una referencia literaria que me llevó a buscar y leer ese texto con cierta devoción. Una versión bastante más condescendiente con la protagonista que la del propio Euripides sobre la que se sustenta esta versión construida para mayor gloria de Lolita Flores.

Y digo de Lolita Flores porque me dio la impresión que todo el montaje está al servicio de su capacidad interpretativa, para tapar sus defectos y ensalzar sus virtudes, que algunas tiene. Una versión más adecuada para escuchar que para ser vista, porque hay que reconocer que estaba bien dicha, con voces muy dramatizadas, con entonaciones como las que se hacían en ese teatro clásico de otras épocas, recitando de corrido y marcando las pausas como si se tratase de socavones de profundidades abismales capaces de romper los parlamentos más sólidos. Pero con una forma tan rígida, hierática y estática  al ser representada que más bien parecía una obra para ser retransmitida por radio que para ser disfrutada en un teatro.

Sólo el gran poder que tiene ese texto mantuvo mi atención alerta, porque en gran parte de la obra tuve que cerrar los ojos para sentir esa sensación tan cortante, tan extremadamente afilada, que tienen las tragedias clásicas. Y, por supuesto, que tiene Fedra en esa titánica lucha entre la razón y el deseo.

Pienso que la única concesión que hacen al teatro moderno, por destacar algo, es esa especie de pantallazos documentales, al estilo de la segunda cadena de la TVE, con sintonías de impacto para despertar a algunos espectadores a los que el sopor hubiese vencido por aburrimiento. Todo lo demás es rancio, antiguo, monolítico y escaso.

Una especie de museo de cera con voces enlatadas que no aporta nada de nada a la recuperación del teatro clásico, ni a ningún otro tipo de teatro. Proust estaría horrorizado y sus achaques hipocondriacos se verían tan agravados, al ver esta Fedra, como grande es mi frustración por haber sufrido esta fallida experiencia. Podría destacar algunos brochazos de interpretación desgarrada de Juan Fernández, como Teseo, o Críspulo Cabezas, como Hipólito, pero ni siquiera la presencia  de Tina Sáinz, como Enone, y su reconocida trayectoria,  calman. ¡Ayyy!    



Salud y larga vida…




sábado, 13 de octubre de 2018

"PLAYOFF" de La Joven Compañía

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO CARBALLO

LA IMPORTANCIA DEL MENSAJE
(A propósito de “Playoff” de La Joven Compañía)

SANTIAGO PAZOS

 
(Fotografías de David Ruano)

Hay algo en esta obra que, pienso, no admite discusión. La importancia de “Playoff” está en el mensaje. En la lucha de la mujer para no tener que pedir perdón por defender sus derechos. Más que por defenderlos, por ejercerlos sin tener que pedir permiso. Por vivir como quieren sin tener que disculparse. Por no sentirse culpables al exigir ser respetadas como personas y querer competir, convivir, en igualdad de condiciones con los hombres.

A un lado tenemos que dejar las formas en que esa lucha se desarrolla, se visibiliza. En algunos casos con más moderación y en otros desde los extremos más incendiarios. Seguramente todas las posturas son necesarias para desterrar y vencer al machismo y a los paternalismos más aberrantes. Y en esa lucha también estamos los hombres, no todos por supuesto. Y algunos estamos como “una más”, mal que les pese a las feministas más radicales y a los machistas más recalcitrantes.

En la confluencia de los intereses comunes, de las justas reivindicaciones, es el lugar donde se ganan las batallas. Siempre sin perder de vista el principal objetivo, la claridad en el mensaje. Que la discusión sobre las estrategias no nos lleve a confundir el rumbo.


Y una vez aclarado lo importante, el sentido y necesidad del mensaje. Ayer, al terminar la función de “Playoff” se produjo un debate muy interesante entre las actrices y una parte del público interesada en indagar sobre motivaciones y causas. Un debate coincidente en la mayor parte de las opiniones, por no decir todas, aunque discordante en algunas interpretaciones, o malinterpretaciones, tangenciales. Diferencias referidas más a los modos que al fondo de la cuestión.


No intervine, raro en mí, que me apunto siempre a un bombardeo, porque no se habló, o se hizo de pasada, de teatro. Por eso, salvo insistir en lo ya dicho, preferí escuchar y observar el debate desde una posición más contemplativa que beligerante. Y es que, aun estando totalmente de acuerdo con el mensaje, menos explícito en la obra de lo que yo afirmo claramente al comienzo de este artículo, no me parece ningún descubrimiento teatral para admirar si nos detenemos exclusivamente en los aspectos dramáticos.

Es decir, estando de acuerdo con todo lo que se dice, discrepo profundamente de los aspectos formales y de la interpretación  puramente teatral. Fundamentalmente disiento de la propia dramaturgia por recurrir sin necesidad a situaciones luctuosas que la vida nos depara, como el SIDA o la muerte de un familiar cercano, que más que reforzar el tema central, ya de por si potente y con suficiente identidad discursiva, lo diluye y enmascara. Acierta por supuesto en otras muchas referencias como la maternidad, el amor, los celos, la competitividad, el compañerismo, la hermandad, los inconvenientes cotidianos que afectan a la realidad vital de la mujer  en la actualidad, etc…


Y no me convence tampoco ese montaje explosivo e impactante en el que la luminosidad excesiva nos despista, a mi modo de ver, de los componentes dramáticos de una obra que debiera ser representada con expresividad más realista, no copiando esa gestualidad tan manida de series televisivas suficientemente conocidas. Y pienso, además, que esa manera tan estereotipada de actuar, no por culpa de las actrices sino más bien bajo la responsabilidad del director y de la autora de la obra, son una forma de renunciar, consciente o inconscientemente, a su carácter de denuncia en favor de la clonación de comportamientos y roles masculinos.

En definitiva, desde mi punto de vista, un intento voluntarioso al que deben dar continuidad con propuestas de más peso. La lucha por la igualdad es un viaje proceloso y de calado al que no podemos renunciar. Los hombres tampoco…





Salud y larga vida… 









viernes, 12 de octubre de 2018

"CRIMEN Y TELÓN" de Ron Lalá

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO CARBALLO

EL DEBER DE SER FELIZ
 (A propósito de “Crimen y Telón” de Ron Lalá)

SANTIAGO PAZOS

(Fotografías de David Ruiz)


Abandonados los clásicos, (es un decir), Ron Lalá regresan en “Crimen y Telón” a sus orígenes. Bueno, ni tanto… Porque la trama argumental ha ganado peso, la capacidad interpretativa demuestra una madurez incuestionable y el montaje adquiere una complejidad formal y estética que, aún sin querer, nos hace volver la vista atrás y recordar Siglos de oro y Cervantinas.

Los procesos creativos, los de la verdad, los de saltar sin red corriendo el riesgo de desnucarse, esos recorridos que llamamos arte, dejan una pátina de magia en los que han transitado por sus caminos que difícilmente son capaces de desprenderse de su saludable poso.



Y es un decir que abandonaron los clásicos porque aquí hacen un homenaje a la esencia del teatro y a todos los teatreros que en la historia fueron o siguen siendo. Cierto es, claro, que esa mezcla entre los ¿populacheros? guiños al público para enredarlos en esa fanfarria, que te engancha desde el principio para no soltarte hasta el final, y las referencias cultas y bien trabadas como la aparición del padre de Hamlet (por poner un ejemplo), o ese poema de Gil de Biedma, tan admirado por mí, recitado entre muchos otros con tanta reverencia, descoloca un poco.

Pero así son Ron Lalá. En el fondo, su labor es pedagógica en variadas direcciones. Nos mandan un mensaje muy claro. Ese tiempo que compartimos con ellos tenemos que dedicarlo a ser felices, a reírnos, a ensoñarnos, a disfrutar del arte de la comedia. No solo como un tiempo de pérdida ociosa y desenfadada, sino también como un tiempo de coincidencias líricas, amor por la belleza, respeto por lo creado y aprendizaje.  
   

Me gustó mucho el montaje, en blanco y negro con reminiscencias del cómic y del cine negro. Me entusiasmaron esos pantallazos iniciales y esa iluminación tan escasa como inteligentemente diseñada donde las sombras y los claroscuros decían tanto. Me gustaron menos algunas de sus rondallas (quizás por mi sosería genética). Sentí que corrían más de lo necesario para mis constantes vitales (tendrían prisa por recoger el premio que el público fiotero les concedió en 2016).

Y tendría que hacer referencia a otros muchos recursos teatrales que me sorprendieron gratamente. Los maniquíes, la aparición de la regidora y sus conversaciones con los técnicos, su empatía con el público y  su cercanía. Por algo en Carballo son como de casa.


Tengo que decir que a mí me gustan más cuando no se empeñan en ser tan parecidos a sí mismos, pero reconozco que cuando una Compañía de teatro, en este mundo global digitalizado, reivindica el teatro como algo analógico que hay que cuidar y defender y consigue mantenerse en la cúspide, y crecer, con un estilo tan definido, tan propio y único, lo lógico es que su fidelidad a ese modo exclusivo de hacer se haga patente y se muestre con orgullo en cada trabajo.



Salud y larga vida…




lunes, 8 de octubre de 2018

"FUTURE LOVERS" de La Tristura

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO CARBALLO

EL SENTIDO DE VIVIR
 (A propósito de “Future Lovers” de La Tristura)

SANTIAGO PAZOS

(Fotografías de Mario Zamora)

Ayer, a primera hora de la mañana, me encontraba con el siguiente titular en páginas interiores de El País: (“Millenials”: pesimistas, pero pragmáticos). La noticia hacía referencia a un estudio dirigido por la socióloga Belén Barreiro en el que se llega a la conclusión, entre otras muchas, (cito textualmente), que: “ante la falta de perspectivas profesionales o de vivienda, los jóvenes han reordenado sus valores y priorizan el “disfrute de la vida”: más tiempo de ocio, ser libres, vivir experiencias y una ocupación que les satisfaga…..Han optado por buscar la felicidad de otra forma”.

No tardé un segundo en sentirme identificado. A mis 18 años, camino de Madrid para estudiar Sociología en plena efervescencia democrática y metido de lleno en “La Movida”, esas eran también mis ambiciones. Quizás con un mayor compromiso político, pero en esencia… ¡Ay, las esencias! Tan imprescindibles como traumáticas.

En esencia, digo, tenía las mismas expectativas, los mismos miedos, las mismas frustraciones, producto de una crisis económica, social y política agobiante y destructiva, también ilusionante, revolucionaria, cambiante.



Y tengo que decir que me vino muy bien esa reflexión temprana, porque cuando de noche acudí a ver “Future Lovers” sabía que no podía mirar ni escuchar con ojos y oídos de 60 años. Que debía hacer el esfuerzo de resituarme física y mentalmente en mi propia prehistoria para poder comprender, no juzgar, lo que La Tristura” quería mostrarme.

Una obra argumentalmente sugerente, construida desde un verismo que asfixia y confunde por momentos. Asfixia ese ambiente de aparente desidia y paroxismo musical. Y confunde esa banalidad aparente que transforma en trascendente y vital cada palabra que se va pronunciando, cada espontánea conversación  que incita a actuar con urgencia y a tomar decisiones.

Una lucha por vivir la propia vida como única, de exponer públicamente los sentimientos sin miedo a la vergüenza, ni propia ni ajena.



En ciertos momentos de la obra sentí tanta desazón como esperanza. Un sentimiento tan contradictorio como contradictorias me perecieron, por fortuna, las opiniones de esos personajes tan reales, tan convencidos de que sus dudas las resolverá el futuro, tan inseguros y tan por hacer.

Y todo eso con una estructura teatral novedosa, fresca, arriesgada, en la que tanto Celso Giménez como Itsaso Arana y Violeta Gil nos muestran una panorámica dramatizada de esta “nueva” juventud que podría pasar perfectamente por un documental de sesuda argumentación sociológica.

Un placer ver un teatro que habla de lo que nos pasa, o les pasa a nuestros jóvenes, sin pontificar, sin juzgar, sin más pretensión que mostrar la realidad tal cual es. Parabéns!
  
  


Salud y larga vida…




domingo, 7 de octubre de 2018

ALGO QUE CONTAR (RÚA DOS CONTOS - 1ª PARTE)

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

ALGO QUE CONTAR
 (A propósito de Manoliño Nguema ,Carlos Blanco e Xosé Touriñán, Aldaolado, Marcos Pereiro, Lois Pérez, Cándido Pazó,  Sutottos,  La mosca valiente, etc... )

LOCALES:
 MERCADO MUNICIPAL, PAZO DA CULTURA, INSTITUTO ALFREDO BRAÑAS, MESÓN DO PULPO, CAFETARÍA COLÓN, MESÓN A CABAÑA, 
BULEBAR MUSIC CAFÉ, CASINO 1889, CERVEXARÍA ÁGORA, 
CAFETARÍA VALLE INCLÁN, 
PUB O'PATACÓN, CERVEXARÍA A BOMBONERA

SANTIAGO PAZOS


Xa teño comentado aquí que todo o que rodea o feito teatral é importante, a posta en escena, a música, as luces, o vestiario, etc, etc, etc... Pero o imprescindible sempre será ter algo que contar. Non ten porque ser algo sublime, pode pertencer a vida cotiá ou a calquera aspecto do imaxinario particular, tan de moda por outra parte. Ter algo que contar e contalo ben é o mellor gancho para captar a atención do espectador e mantelo atento, sen perder ripio, ao que pasa no escenario. Dicir isto pode parecer unha parvada, pero se atendemos ao que vemos e escoitamos na Rúa dos contos convén recordalo.



Manoliño Nguema tiñan moito que contar, unha odisea persoal e colectiva, produto dun desastre como foi, e segue a ser, a situación da Guinea postcolonial. Uns apátridas que miran con limpeza e esperanza cara adiante sen esquecer o que deixan as súas costas. E contan eses feitos reais, con referencias históricas e fidedignas, súas propias vidas, sen un ápice de rancor. Mesmo aderezan o relato con acordes de percusión que lle restan dramatismo a esa amargura inevitable. Unha lección de democracia: (información, opinión e debate). Un homenaxe sentido a unha encomiable labor e a un personaxe entrañable como foi o Padre Silva. E unha aceptación da condición humana que asume que temos que vivir coas nosas propias contradicións.

Carlos Blanco e Xosé Touriñán 
(Foto publicada na páxina de Facebook de Carlos Blanco)


En “Somos criminais” tamén tiñan cousas que contar. En aparencia bastante menos dramáticas. Gags cómicos sobre aspectos anecdóticos, que non por parecer incribles son irreais. Carlos Blanco, nesa faceta de actor consagrado á que nos ten acostumados nos últimos tempos, moi medido e, dito sen intención de molestar, un tanto envarado. E un Xosé Touriñán explosivo, improvisando cando as circunstancias técnicas llo exixiron, e respectando con profesionalidade o guión que Carlos ía marcando cando era necesario recordarllo. Fan unha parella cómica moi ben acaída. Gustáronme como me gustan sempre. Aínda que eu, sempre esperanzado, esperase unha chispa de xenialidade extra que non prendeu.



Aldaolado, contan e cantan, e as dúas cousas fanas ben. Presentar un espectáculo entretido para adolescentes dende a poesía, nos institutos de Carballo, parece unha ousadía, mais a resposta  dos “teens” resultou moi gratificante. Para repetir en futuros programas. Elas teñen a xenialidade prendida no desenfado co que nos amosan cousas tan importantes para nós como saber utilizar o pronome átono con folclórica musicalidade.



Marcos Pereiro nunca nos visitara en solitario. Cando vés en parella as cousas son distintas, contas dobre. Un só, sen cobertura,  conta menos, asume riscos e faise maior. Refírome a responsabilidade, non a idade, esa maldade do tempo da que non se libra ninguén. Trouxo un monólogo ben argumentado. O propio Marcos é un bo argumento cómico en si mesmo. E dicir, ten dotes cómicas na propia xenética xestual.



Lois Pérez é deses monologuistas que che ameazan con contar unha historia que nunca chegan a contar. Parece que teñen algo que nos dicir sen encontrar o momento idóneo para facelo. Ten dotes e presenza, pero desde o meu punto de vista, pérdese nas ocorrencias. Iso non é malo de por si, pero eu prefiro historias ben cosidas. Os retallos só fan bos remendos nas mans das boas costureiras.  



Cándido Pazó é un mestre da narrativa oral e da xestualidade. Inconfundible. Unha personalidade cómica definida que dramatiza as historias que conta como se as vivise nese mesmo instante, ou as recordara como vividas en propia carne. O Xan lacazán xa llo escoitara noutra ocasión, pero Cándido sempre engade algunha novidade que te sorprende. Pena desa primeira friaxe outonal que xa empezaba a entumecer os osos.



Sutottos son arxentinos. Algo que imprime un carácter moi determinado. Teñen orgullo. Non esconden o acento, pola contra acentúano. Non todos podemos dicir o mesmo. Sutottos tamén alimenta esa lenda da psicanálise freudiana na que ese gran país vive permanentemente. Sen prexuízos. Nada que obxectar. Lendas, xa digo... Sutottos intenta enredarnos nunha especie de “esperando a Godot” histriónico e vociferante que non acaba de ser tan absurdo como en aparencia queren ser. Sutottos son tan abstractos que eu gustaría, a poder ser, velos nalgunha estación de paso por primeira vez. Penso que teñen moito que contar e moitos silencios para berrar.

Avelino González contou o que sempre conta e co estilo de sempre. Escoiteino de pasada e pensei que estaba noutra Rúa dos contos anterior. Pouco podo sinalar ao respecto. Tampouco podo dicir nada de A Musicleta, de La Trócola circ, de Peter Punk (mágoa), de Víctor Grande, de Lupe Blanco e Bieito Lobariñas, de Cair Circo ou Las Antonias. Non se pode chegar a todo por moito que todos teñan algo que contar.


Chanson Mor’món non viñeron. Causas maiores. No seu lugar gozamos de La mosca valiente. Un torrente de música, virtuosismo, voz e intelixencia escénica que abraiaron a todos os que tivemos a sorte de escoitalos. Dignos merecedores de repetir en Carballo cando se preste a ocasión. Cantaron e contáronos certa historia musical que vive no noso subconsciente aínda que esquecido en aparencia.

Non e doado contar e menos ter algo de interese para facelo. 
Eu espero non cometer o erro de facerlles perder o tempo coas miñas lerias. 


Saúde e larga vida...




viernes, 5 de octubre de 2018

RÚA DOS CONTOS / RÚA DA FAMA

(FIOT 2018)
27 FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO CARBALLO

RÚA DOS CONTOS / RÚA DA FAMA

XX ANIVERSARIO DA RÚA DOS CONTOS

(Foto publicada por FIOT)


Coincidindo co XX Aniversario da Rúa dos Contos, o FIOT quixo celebralo cunha Exposición no Pazo da Cultura onde se pode ver e recordar toda a iconografía gráfica deseñada por Alberto e Juan Félix Gende, e unhas extraordinarias caricaturas feitas polo artista carballés Santi Picos. Todo iso acompañado por un enorme friso cos nomes de todos os artistas que participaron nesta emblemática actividade fioteira, e locais onde actuaron,  durante estes 20 anos.

 

E como todo o que pasa nas rúas debe quedar nas rúas, coa intervención de activistas culturais e artistas plásticos de Carballo como Mon Lendoiro, Santi Picos, Milagros Cotelo, O‘Mighelo, Cristina Castro, María Marticorena, Luís Pesce, Carolina Carreira Pacoret, ou David Torres, enchemos a Rúa Valle Inclán de Carballo, rúa dos Contos por excelencia, onde todo comezou aló polo ano 1999, cos nomes dunha parte significativa deses artistas.


Sentimos non incluílos a todos, e pedimos desculpas aos que non están, pero o espazo non chegaba para tanto. Aínda así, pensamos que esta intervención de arte urbana representa bastante ben as dimensións extraordinarias do que a Rúa dos Contos representa para o FIOT, para Carballo e para o mundo do espectáculo.

 
(Foto publicada por FIOT)

Non podo esquecer o meu maior agradecemento ao Departamento de Cultura do Concello de Carballo e a Asociación Cultural Telón e Aparte, (organizadores do FIOT), por encargarme a idea, dirección e montaxe destas dúas actividades, pola empatía mostrada no seu desenrolo e pola imprescindible cobertura intelectual, técnica e administrativa que me brindaron. E o mesmo agradecemento para eses activistas culturais e  artistas plásticos que confiaron desinteresadamente en min e fixeron posible que todo isto sexa unha realidade.

 

Posiblemente, esta actividade efémera, sexa o inicio dun recoñecemento aos profesionais do teatro que perdurará no tempo cun formato diferente. Ese, polo menos, é o meu desexo.  


Saúde e larga vida...

SANTIAGO PAZOS 


AQUÍ ESTÁN OS QUE ESTÁN