miércoles, 30 de octubre de 2013

"Maridos y mujeres" de Teatro de La Abadía

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

¿EXISTE LA PERFECCIÓN?
(A propósito de “Maridos y mujeres” de Teatro de la Abadía)

SANTIAGO PAZOS

Seguramente no. Más bien creo que la perfección es una gran entelequia en cualquier de los campos que queramos analizar. Por eso, el “casi perfecto” se acerca más a la realidad de mis cánones de exigencia. En el teatro tampoco existe, aunque después de ver “Maridos y mujeres” te asalten las dudas. Tanto el texto de Woody Allen como la adaptación y dirección de Álex Rigola y, por supuesto, la interpretación, están en ese límite invisible que roza la perfección.

El tema puede resultar un poco estomagante, la pareja, sus problemas de confianza, los celos, las apariencias, los engaños, los conflictos de género. Sin embargo, la mirada psicoanalítica, ácida, irónica y sarcástica de Woody Allen hace que, ese mirarse el ombligo que tienen hombres y mujeres, nos parezca fresco y novedoso. En realidad nos está contando lo de siempre, antes ya lo hizo Bergman, pero con un estilo directo y dejando al aire los prejuicios.
La versión teatral de Álex Rigola es, si cabe, más descarnada y más realista que la película de Woody. Obliga a los protagonistas a confesarse con el público, como si estuviesen ante el psicoanalista, y los mantiene encadenados a su papel durante toda la función. Rompe la cuarta pared, todo el teatro, incluidos pasillos y patio de butacas, es un gran escenario donde la iluminación va delimitando los espacios escénicos, los puntos de interés, y marcando los tiempos y las transiciones, apenas perceptibles, entre escena y escena. Todo a disposición de un lenguaje dramático sin interrupciones.

Nunca había visto el escenario carballés con tanta amplitud, tan grande, tan alto, desnudo de cortinajes y con toda la tramoya llena de focos a la vista. Un espacio diáfano, sólo roto por tres sillones enfrentados hacia los espectadores, al servicio del actor, de la interpretación como centro del universo teatral.

Una interpretación al estilo dogma, natural y realista, despojada de artilugios o amaneramientos, tuteándose con el espectador de un modo directo y empático. Luís Bermejo, Miranda Gas, Elisabet Gelabert, Nuria Mencía, Fernando Soto y José Luís Torrijo, defienden y transmiten la personalidad de sus personajes con una naturalidad y profesionalidad encomiables.
Y destacaré un momento que forma parte ya del álbum de mis inolvidables, ese silencio circunspecto de los seis actores, apenas roto por unos tarareos susurrados, mientras en la lejanía suena el “Put the blame on Mame” de Rita Hayworth en Gilda. Icono del streptease físico y psicológico con el que tanto se identifica el fondo de “Maridos y mujeres”.

Buen teatro, de altura, un lujazo, casi, casi…


Salud

Exposición: Vida e obra de Roberto Vidal Bolaño


(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

EXPOSICIÓN:
VIDA E OBRA DE ROBERTO VIDAL BOLAÑO










































martes, 29 de octubre de 2013

"Las cosas también tienen mamá" de La mona ilustre

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

ADIOS JULIETA, ADIOS LOU REED
(A propósito de “Las cosas también tienen mamá” de La Mona Ilustre)

SANTIAGO PAZOS


Es posible que el domingo mi corazón estuviese más en Coney Island con Lou Reed que con la poética mirada que Juliette tiene de sus recuerdos. Es posible que siendo capaz, como lo soy tan a menudo, de sublimar, rescatándolos del caos, un gesto, una mirada, una voz, o un segundo de emoción, estuviese tan obtuso durante toda la función como para no poder destacar nada reseñable. Y aunque sé que hablamos de cosas que no aguantan ningún tipo de comparación, es posible que como en el momento que escribo estas reflexiones lo hago con la banda sonora de esa obra maestra del rock, todo lo demás me parezca pequeño e insignificante. Es posible.

Sin embargo, al contrario de lo que dice Juliette, la verdad no me confunde. Claro, mi verdad. Una subjetiva verdad que no tiene porque ser compartida.  Y la verdad es que ese tipo de teatro añejo y experimental, con una estética y un planteamiento escenográfico entre el surrealismo y el expresionismo,  propio de las compañías universitarias de los años setenta y ochenta, tiene que presentarse con mucha osadía, valentía y audacia para alcanzar un nivel de creatividad que lo justifique. Y el onirismo dulzón, incluso en las escenas más dramáticas, de “Las cosas también tienen mamá”, desde mi punto de vista no contiene esos registros. Esa dulzura funciona como un estrecho armazón que impide respirar a la obra en su conjunto.

La escenografía apilada como un trastero resta belleza y, como un remolino, se traga el protagonismo que algunos elementos pretenden tener, como el arcón, la casita de muñecas, etc. Obligando además a las actrices a bailar como imantadas a su alrededor con sus máscaras, sus marionetas y sus muñecos. Un abigarramiento que asfixia.

Pese a eso, si nos abstraemos del conjunto, le quitamos el tufillo de christma navideño, y fijamos la atención en aspectos concretos, consiguen algunas estampas bastante interesantes como la protagonista durmiendo en el arcón, el barquito navegando sobre un mar alfombrado, y sobre todo las escenas de las marionetas y los muñecos.

Está bien el texto, la idea, el viaje a los recuerdos, la isla del tesoro y Alicia en el país de las maravillas, pero todo junto empacha. La música, bien. El ritmo muy pautado, con una continuidad milimetrada, sin tensiones, un sueño tierno, que sin pesadillas, resulta ser un cuento para niños pequeños. Y la falta de intensidad en el tono de voz de las actrices, no me quiero ni acordar de alguna de las monótonas peroratas de la abuela, empequeñecía aún más el producto final.

Pudieron darnos más. Sobre el escenario había más potencial del que nos ofrecieron. Se mostraron cicateros, y pienso que pecaron de modestos cuando sólo tenían escasez de ambición.

Así que adiós Julieta, adiós Lou Reed. No, adiós Lou no, él permanecerá siempre.




Salud


   


lunes, 28 de octubre de 2013

Xosé Manuel Olveira "PICO", Xoglar de Outono 2013


ACTO DE ENTREGA DO GALARDÓN XOGLAR DE OUTONO 2013

XOSÉ MANUEL OLVEIRA “PICO”





Carballo, 26 de outubro de 2013

Recoñecido como un dos máis destacados actores galegos das últimas décadas, así como un dos personaxes imprescindibles do teatro, este muradán de nacemento, posúe tamén unha extensa carreira no cine e na televisión.

Xosé Manuel Olveira “Pico”, é unha das caras máis coñecidas do sector escénico e audiovisual galego, que naceu en 1955 e faleceu o pasado xuño de 2013 en Santiago de Compostela.

Comezou a súa carreira de actor teatral en 1972 co Grupo de Teatro de Cámara Ditea, dirixido por Agustín Magán e permaneceu neste grupo ata 1984 participando en máis de 15 espectáculos.

En 1985, comeza a traballar no CENTRO DRAMÁTICO GALEGO participando en máis de 20 montaxes con directores como: Mario Gas, Xan Cejudo, Roberto Cordovani, Xulio Lago, Blanco Gil, Ricard Salvat, Pere Planella, Ánxeles Cuña, Antonio Simón, Cándido Pazó, Eduardo Alonso, Manuel Guede, Guillermo Heras e Fabio Mangolini, entre outros.

Os últimos espectáculos do CDG nos que participou, foron “As Actas Escuras”, de Roberto Vidal Bolaño, dirixido por Xúlio Lago no 2010, e “Noite de Reis ou o que queirades”, de William Shakespeare, dirixido por Quico Cadaval no 2007, que poidemos gozar no FIOT, gañando o noso Premio do Público.

Desde 1987 traballa en diversas compañías profesionais non institucionais, entre elas: O Moucho Clerc, Kukas Produccións, Teatro do Aquí, Produccións Máxicas, O.M. Teatro, Lagarta Lagarta, Teatro de Adro, con directores como Rodrigo Roel, Quico Cadaval, Marcelino de Santiago “Kukas“, Rosa Álvarez ou Avelino González.

No 2011 volve ao escenario do noso festival con “O Florido Pensil” dirixido por Fernando Bernués e Mireia Gabilondo, coa compañía Eme2 emoción&arte, coa que protagonizou tamén a súa derradeira obra teatral no 2012, “Kafka e a boneca viaxeira”.

En recoñecemento ao seu traballo neste espectáculo, recibiu o 4º premio María Casares, que se sumou aos outros María Casares recibidos por “Se o vello Simbad volvese ás illas” e “Calígula”, do Centro Dramático Galego, nos anos 2000 e 2001 respectivamente ou por O Binomio de Newton, de Teatro do Adro, no 2003.

Lembramos tamén o seu traballo no mundo da televisión entrando nas nosas casas con inesquecibles personaxes en series como “Mareas vivas”, “Pratos combinados”, “Matalobos” ou o seu papel de paciente e conciliador bispo na serie “Padre Casares”. Tamén tivo papeis esporádicos en traballos televisivos a nivel nacional como “Hospital Central”, “El Comisario” ou “Cuéntame cómo pasó”.

En cine cabe salientar a súa participación en moitos éxitos como “Mar adentro“,“Celda 211“,“A lingua das volvoretas“,“Cuando vuelvas a mi lado“,“Divinas palabras“, así como noutras producións galegas como “Sempre Xonxa“,“Blanca Madison“,“A vida que che espera“,“O ano da carracha“,“Máis ca irmáns“,“Entre bateas“ ou “O lapis do carpinteiro“.

Os seus últimos traballos cinematográficos foron: “Somos xente honrada“, “Doentes“, “18 comidas“ e “Retornos“.

O seu labor no sector audiovisiual foi tamén recoñecido con varios Premios Mestre Mateo.

Á extensa traxectoria profesional de “Pico” como actor, tamén habería que endadirlle o seu compromiso noutros ámbitos, nos que se involucrou personalmente para dar pulo ás artes escénicas e audiovisuais do noso país, chegando a ser presidente da Asociación de Actores, actrices e de Galicia así como da Academia Galega do Audiovisual, onde deixou profundas pegadas e grandes amizades.

O seu traballo sempre formará parte da historia teatral e audiovisual, quedando grabada a súa imaxe na nosa memoria como a dun actor capital, a dunha persoa excepcional, que marcou época pola súa grandeza profesional e humana.

Como vostedes saben, correspóndelle a un dos nosos Xograres presentar ao novo membro desta comunidade, polo que nos acompaña Victor Mosqueira que realizará unha semblanza do novo xograr, recibámolo cun forte aplauso.

En nome da organización do Festival Internacional Outono de Teatro, o Concello de Carballo e a Asoc. Cultural Telón e Aparte, o presidente da Asoc., Alberto Sueiro, dará lectura ao diploma que recoñece o título de Xograr e, o Secretario Xeral de Política Lingüística, Valentín García, fará entrega do galardón do Xograr 2013, a título póstumo, a Xosé Manuel Olveira “Pico”, e que en nome da familia, recollerá o seu fillo Pablo Olveira.

FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO

domingo, 27 de octubre de 2013

"Criaturas" de Teatro do Aquí

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO
LA TERNURA DEL MONSTRUO
(A propósito de “Criaturas” de Teatro do Aquí)

SANTIAGO PAZOS
 

Mientras veía cómo Frankenstein observaba inmóvil el deambular de los excéntricos personajes, ideados por Roberto Vidal Bolaño para “Criaturas”, o respondía ignaro e inocente a preguntas que no comprendía, me acordaba de “El enigma de Kaspar Hauser”, una película de W. Herzog basada en la historia real de un joven alemán que apareció, no se sabe muy bien cómo,  por las calles de Nüremberg en 1828, (10 años después de la publicación de la obra de M. Shelley), después de haber permanecido toda su vida encerrado en un sótano y, ya mayorcito, aprende a leer, a escribir, y las normas de convivencia de una sociedad que no entiende y que lo trata como a un bicho raro. Un inocente, entre seres extraños, que acabará muriendo asesinado sin que nunca se descubriesen los motivos de tal atrocidad.

Esa ternura y esa belleza que tiene la inocencia, en este caso de un monstruo fabricado por el hombre, la contrasta, Vidal Bolaño, con el comportamiento cotidiano de unos personajes sacados de la realidad, que él retrata como seres excéntricos, oportunistas y sin ningún tipo de sentimiento humano que los diferencie de otros monstruos. Desde la ironía y el sarcasmo crea arquetipos muy bien definidos. Seres que cualquiera de nosotros puede identificar con facilidad dentro de nuestro entorno más o menos cercano, o en los noticiarios de prensa. Una obra atemporal y crítica, que deja al descubierto las bajezas más cutres del hombre de ahora y de siempre.


El montaje de Teatro do Aquí, respetuoso con el que el propio autor concibió para su estreno, incluyendo a parte de los actores, sí se resiente por el paso del tiempo, deja al descubierto que las formas de hacer, de representar, incluso de entender el teatro, han cambiado. Esa manera de tratar a los personajes como si fuesen caricaturas de caricaturas, o esa cantinela de tonos repetitivos que anula su personalidad, es un estilo viciado por el amaneramiento que tantos programas de la TVG  imponen a nuestros actores. Se pierden los matices, todo suena igual, hables de lo humano o de lo divino, representes a un loco a un cuerdo.

Nos lo tomaremos como un merecido homenaje, pero es una pena haber perdido la oportunidad de actualizarlo. Creo que el texto de Vidal Bolaño se merece, y tiene, otras miradas y otras lecturas. Y pienso que hoy, él, no montaría, ni dirigiría así sus “criaturas”. Claro que también puedo estar equivocado, aunque por desgracia nunca lo sabremos.

Salud



sábado, 26 de octubre de 2013

"Distancia siete minutos" de Titzina Teatre

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

CUANDO NOS HAN ROBADO LA FELICIDAD
 (A propósito de “Distancia siete minutos” de Titzina Teatre)

SANTIAGO PAZOS

El público de Carballo es muy agradecido, aplaude con muchas ganas cuando le gusta una obra, y parece que aplaude también con muchas ganas cuando no le gusta, sólo parece. Creo que Titzina Teatre ya sabe apreciar esa diferencia, saben que por estas tierras se les admira, pero el aplauso de ayer, bastante fuerte, no se parece en nada al atronador aplauso que recibieron, hace pocos años, por “Exitus”.

Su proceso creativo es el mismo, se alimentan de lo cotidiano, de la experiencia viva, van a la fuente de la realidad para dar verosimilitud a los temas sobre los que quieren trabajar. Así van montando su personal arquitectura teatral, a una idea primigenia se le van sumando vértices poliédricos que recogen los efectos colaterales que cualquier temática desarrolla. La realidad es muy complicada.

En “Distancia siete minutos”, de la felicidad, o del cuestionamiento de la infelicidad, pasan a diseccionar el mundo de la justicia, las conflictivas relaciones familiares entre hijo y padre, las culpabilidades por el suicidio de la madre y sus consecuencias, o los siete minutos de terror que se producen antes de que el robot espacial Curiosity aterrizara en Marte. Me gusta su estilo constructivo. El resultado es un texto dramático con una buena estructura y cargado de matices.

Un texto, bien dialogado y con unos monólogos perfectamente armados, al que Diego Lorca y Pako Merino vaciaron de intensidad con unas interpretaciones que dejan mucho que desear, quizás por falta de rodaje. Lineales, sin ninguna profundidad, sin sentimiento ni credibilidad, perdiendo fuelle, escena tras escena. Actuando con tal monotonía que convierten en una lectura de texto, sobre todo la última media hora interminable, lo que era un estreno teatral.

Sin embargo, todo lo demás es impactante. Minimalista la música y la escenografía, y elegante, con unos toques muy efectistas, la iluminación. Un engranaje, en apariencia sencillo, que funciona a la perfección, abriendo espacios, y creando atmósferas, llenos de matices.

Un montaje estupendo que hace más visibles, si cabe, las carencias y defectos de unos actores que, sabiendo que pueden hacerlo mucho mejor, como nos demostraron en otras ocasiones, ayer, nos hicieron sentir como que nos robaban la felicidad prometida.

Salud



viernes, 25 de octubre de 2013

"Sé de un lugar", de Prisamata

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

BIFURCACIONES SENTIMENTALES,
TRAVESÍAS VITALES
(A propósito de “Sé de un lugar” de Producciones Prisamata)

SANTIAGO PAZOS


Como vengo repitiendo desde que se presentó el FIOT 2013, si nos referimos a las buenas críticas, “Sé de un lugar” es la obra con más pedigrí de toda la programación. Tratada como  una gran revelación, todo un descubrimiento para propios y extraños. De ahí que mis expectativas fuesen creciendo día a día, y el peligro de que no se cumpliesen también. El miedo a que la realidad decolore el paraíso imaginado es algo que no puedo evitar sentir.

Afortunadamente, como en otras ocasiones y contrariando la Ley de Murphy, si algo puede salir bien, pues simplemente sale bien y sanseacabó. Como pasó ayer mismo, sin ir más lejos, con este friso sobre las bifurcaciones sentimentales y las travesías vitales de una pareja burguesa, venida a menos, que, después de romper sus relaciones amorosas, intenta mantener vivo un vínculo que les mantenga unidos más allá de las diferencias.


Comparto plenamente esa línea filosófica que obsesiona a Simó por la que, dejando a un lado los desencuentros, si hay algo ante lo que los dos nos extasiamos por igual, ya sea a través de la música (en este caso una canción bien conocida de Triana), los versos de un poema, o una puesta de sol como la de “El rayo verde” de Eric Rohmer (tan presente), cualquier relación merece la pena, sea cual sea su estatus.

Desde el primer momento, la acción sin pausa, el ritmo envolvente, los silencios reflexivos, de Bere y de Simó, nos van enganchando en una espiral que, de tan real, escuece. Ella, con sus viajes, sus aventuras, sus escarceos, sus cambios de temperamento, su búsqueda y sus tropiezos, siempre vuelve. Él, inmóvil, degenerando física y sentimentalmente con el paso de los días, casi decrépito al final, exiliado entre las cuatro paredes de su casa, espera y desespera.


Tanto Anna Alarcón,  como Xavier Sáez, nos transmiten verdad y realismo, a través de sendas interpretaciones soberbias, en una escenografía, un café teatro, o el mismísimo salón de tu casa, que te hace sentirte cercano y parte, un interlocutor silencioso que escucha las justificaciones de los personajes como si fuese el único destinatario de las mismas, y observa el deambular de los actores por la sala, retorciéndose a veces sobre la butaca, para que no parezca que le da la espalda al que le habla.


Con un texto muy bien estructurado, de ágiles diálogos, escrito en un lenguaje plenamente comprensible y cotidiano, de Iván Morales que, además, dirige con mesura y brillantez.

Una obra muy completa, un paraíso de colores certeramente definidos. Bien, muy bien. Este FIOT sigue ahondando en la crisis de pareja, en sus encuentros y desencuentros, de una manera tan amplia, que todos podemos vernos reflejados, de alguna manera, en sus variadas tramas.

Salud 



lunes, 21 de octubre de 2013

JUAN DIEGO BOTTO

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

LA OTREDAD
(A propósito de “Un trozo invisible de este mundo” 
de Producciones Cristina Rota y Teatro Español)

SANTIAGO PAZOS



La otredad, la condición de ser otro, de ponerte en la piel del otro, de los otros, de mirar sus mundos, que no son más que nuestro propio mundo, con sus propios ojos intentando comprender sin juzgar, a priori, su búsqueda, su odisea particular, su huida, en el mayor número de casos, hacia ninguna parte. La alteridad, la condición de ser otro, de ser el otro, de analizar sus circunstancias sin prejuicios, sin desconfianza, sin miedo a perder tu lugar porque ellos quieran, necesitan, encontrar el suyo.

Esa mirada, ese compromiso, esa lucha, están en “Un trozo invisible de este mundo” de Juan Diego Botto. Cinco monólogos redondos en los que todo lo que se dice es tronco, sustancia. Cinco vidas que, en otras circunstancias, podían haber sido otras muy distintas. Cinco historias, para algunos,  inevitables, y para otros muchos perceptibles de ser evitadas, de ser cambiadas. Cinco ejemplos/metáfora de otros muchos desafueros, de otras muchas injusticias que en el mundo se cometen en nombre de no se sabe qué divinidad, pero que quien las ejecuta es el propio hombre. Podían haber sido otras, alguien me sugería Guantánamo. Claro que si. Y la niña gitana que acaba de ser expulsada de Francia, o los subsaharianos hambrientos que esperan su oportunidad, a las puertas de Melilla, para escapar de los diversos infiernos de donde proceden. Y tantos, tantos otros casos.

El sótano de un aeropuerto, un lugar despersonalizado con una cinta transportadora de maletas, no sé si perdidas, que se van apilando sobre el escenario, aparentes por fuera y vacías de todo contenido por dentro, conforma una escenografía que evidencia la idea de tránsito, de viaje, de huida, de exilio, de odisea, también interior, en definitiva, que el autor nos quiere transmitir. Adecuada elección que se ve fortalecida por una iluminación tenebrosa, rota, en algunas escenas, de forma un poco aleatoria para mi gusto.

Bajo la dirección, muy ajustada, de Sergio Peris- Mencheta, que sorprende por lo bien medido de los tiempos y el ritmo, ahí está Juan Diego Botto, actor, actor, además de autor del texto. Actor de múltiples registros, ágil y convincente, directo.  Despiadado en “Arquímedes”, perfecto en “El locutorio”, introspectivo y sensible en “Turquito”, y combativo en “El privilegio de ser perro”. No creo que se pueda pedir más. Y tampoco a Astrid Jones, perfectamente tierna o rabiosa en sus parlamentos, y profunda cuando canta en "Carta al hijo".

Bien, muy bien. Yo también, a sabiendas que nunca podré alcanzar el infinito, prefiero conseguir diez a quedarme con dos.

Salud  


  


domingo, 20 de octubre de 2013

RON LALÁ

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

LACÓN CON RON… LALÁ
(A propósito de “Siglo de oro, siglo de ahora (Folía)” de Ron Lalá)

SANTIAGO PAZOS



El rocambolesco título surge de una ocurrencia para hacer más atractivo el Café con los profesionales del teatro que nos visitan y que organiza el FIOT antes de las correspondientes representaciones. Como los espectadores que acuden a estos actos brillan por su escasez, los actores de Ron Lalá propusieron algunas alternativas al café, quizás unas copas o, como sugerí yo mismo para ocasiones como la de ayer, lacón con ron.

Puede parecer una boutade, pero esa deconstrucción culinaria, sacrílega, supongo, para los amantes del lacón con grelos, tiene mucho que ver con las intenciones últimas de “Siglo de oro, siglo de ahora”. Sacarle el polvo al teatro clásico, olvidar los prejuicios y las estrecheces culteranistas que suscita el verso, travestir de carcajadas algo que nos han vendido como sagrado e inmaculado y que en su época no era más que “foliada”, fiesta, mojiganga y chirigota. Único espacio en el que la crítica al poder y al poderoso era consentida. Recordemos que el bufón era el mayor crítico del reino y, durante la dictadura franquista, los humoristas cultivaban la teoría política más comprometida reclamando libertad, libertad, libertad, en sus viñetas.

La compañía Ron Lalá hace todo eso sin abandonar su estilo de siempre, el musical satírico. Con un ritmo trepidante, sin dar respiro al espectador, sueltan sus críticas certeras, de las que no se libra nada ni nadie. Con desenfado (toda la verdad es ilusión), y con cómica ironía, ponen la métrica y los formalismos clásicos al servicio de un discurso que desnuda la realidad más actual, las corruptelas, los abusos del poder, la crisis, la avaricia de los banqueros, la ceguera y la connivencia cómplice de la justicia, etc… etc… etc…



Son unos tipos simpáticos, fuera del escenario te ganan con el entusiasmo que ponen al explicar su trabajo, sus muchos meses de documentación sesuda y especializada. No todo es “folía”. Su heterodoxo estilo se ha convertido en marca registrada, son una empresa que no sólo produce carcajadas, Premio Max 2013 a la mejor empresa o producción privada de artes escénicas, y para lograrlo se necesita mucho compromiso y mucha seriedad. Como lo demuestran con “Siglo de oro, siglo de ahora”.

Tengo dicho en otras ocasiones, y lo mantengo, que este tipo de espectáculo, más allá de la calidad que tengan en su género, son más apropiados para otros espacios que para un festival de teatro como el FIOT, pero si con esta obra, bastante más completa que otras suyas que hemos visto en Carballo, el Festival de Teatro Clásico de Olmedo le ha abierto sus puertas, ¿quién soy yo para cerrarlas?

Salud
  


sábado, 19 de octubre de 2013

"HÁMSTER", de Triatreros

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

EL CAJÓN DE LAS SORPRESAS
(A propósito de “Hámster” de Triatreros)

SANTIAGO PAZOS


En 2010 se iniciaba, como una separata dentro de la programación general del FIOT, un ciclo con identidad propia al que llamaron OTNI (Objeto Teatral No Identificado) dedicado a espectáculos de corte experimental o alternativos, tanto en su concepción formal como en los espacios elegidos para ser representados. Un cajón que nos ha deparado grandes sorpresas como, por citar algunos ejemplos sobresalientes: “Los corderos” de Histrión, “That’s thr history of my life” de Macarena Recuerda Sheperd, o “Calla y come” de La cocina. Y en el que este año esperamos con gran expectación la representación de “Sé de un lugar” de Producciones Prisamata, obra de referencia que llega avalada por el beneplácito de toda la crítica especializada.


Y un cajón lleno de sorpresas, (madriguera, teatrillo, o colina desde la que poder otear el horizonte, entre otras cosas), es la inteligente solución escenográfica de Triatreros para representar, dentro del citado OTNI, “Hámster” del autor gallego Santiago Cortegoso. Un texto muy bien estructurado sobre la complejidad de las relaciones de pareja y las actitudes del individuo ante el mundo que lo rodea. Y cuya primera escena, la que marca la diferente, aunque complementaria, personalidad de los dos personajes, (Eu son… / Eu son…), me recuerda mucho el cuadro segundo de “El público” de García Lorca en el que la Figura de Pámpanos y la Figura de Cascabeles confrontan sus sentimientos (¿Si yo me convirtiera en…?  / Yo me convertiría en…).

Una comedia o un drama, creo que eso dependerá del tratamiento que sus intérpretes y el público quieran darle (nunca una tragicomedia), con diálogos ágiles, aparentemente sencillos en su estructura narrativa, pero bastante complejos conceptualmente, que obliga a los actores a matizar cuidadosamente cada frase y cada palabra para que el espectador no se pierda nada de la intencionalidad con la que están escritas.

La propuesta de Triatreros, bajo una dirección bastante bien medida de Fran Paredes, con una puesta en escena limpia y equilibrada, nos muestra una versión muy fresca, lo que favorece su conectividad y empatía con el público, aunque por otra parte, pienso, la infantiliza y le resta la mordacidad y fuerza que muchos diálogos tienen.


Sus dos actores, David Novas Y Alba Bermúdez, tienen buena formación, muy buenas intenciones y gran cantidad de ilusiones. Valores que, si bien no suplen su falta de madurez, sus dubitativos movimientos sobre las tablas o algunos titubeos al declamar, justifican su inclusión en el Programa OTNI. No podemos olvidar, además, que son profesionales en el inicio de su carrera artística, y que irán ganando peso y forma con el tiempo.

En el caso de Alba, ayer había otra justificación más que comprensible, era su debut ante un público, sus vecinos, el propio FIOT, del que ha sido parte desde niña. Todo un acontecimiento vital para ella. Y tengo que señalar que apunta buenas maneras, y mucha seriedad, en estos inicios de una profesión tan gratificante como dificultosa. Desde aquí le deseamos muchos éxitos en el futuro.

Salud

Fotografías facilitadas por el Profesor José María de la Viña. (Gracias)






lunes, 14 de octubre de 2013

DIEGO ANIDO

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

“SER ALGUIEN ES UN CRISTO DE COJONES”
(A propósito de “Symon Pédícrí” de Diego Anido Co.)

SANTIAGO PAZOS




Ayer, después de ver la representación de “Symon Pédícrí”, me hubiese gustado quedarme, (ocupaciones de causa mayor me lo impidieron), al coloquio que se celebró con Diego Anido porque, para su mejor comprensión, la complejidad, tanto temática como escénica, de la obra requería contrastar algunas reflexiones con su intérprete y autor. No es una obra en la que puedas limitarte a decir que te gustó, o no te gustó, sería caer en un reduccionismo imperdonable.

Como paliativo, y gracias a su carta de presentación facilitada por el FIOT, podemos descubrir algunas de sus intenciones: “Un factor muy importante en mi trabajo es la construcción de personajes poco cotidianos y la presentación de su estado de soledad. O mejor dicho su estado de convivencia consigo mismos”, o “… personajes que no renuncian a sus anhelos, no renuncian jamás a ridículos objetivos. En ese aspecto pueden parecer dementes. Dotados de un infantilismo peligroso”. Y también algunos aspectos de su método de trabajo: “juego con técnicas teatrales como manipulación de objetos, composición coreográfica, teatro musical, vídeo… y con el correcto equilibrio entre humor y oscuridad…”.

Bien, pues todo eso que él mismo dice puede verse en “Symon Pédícrí”, y puede resumirse en esa frase del texto que tomo prestada como título de mis comentarios “ser alguien es un cristo de cojones”. Así de claro.


Sin embargo, algo falla en la transmisión de su propuesta escénica, en la conectividad de su doble personaje con el público. Te deja frío, y no precisamente por sus escenas de casquería y Serie B, tan convincentemente confeccionadas, ni tampoco por esa endoscopia que él mismo se practica en directo, (impresionante), mientras entona una canción. El problema, creo, está en cierta inconexión textual, y en ese ritmo un tanto monótono y plano que no consigue romper, aún contando con escenas tan impactantes.

Quizás ese “correcto equilibrio entre humor y oscuridad” no esté tan equilibrado. Pienso que su retorcido personaje sólo consigue empatizar con el espectador en escasos momentos, ni siquiera en la escena, de bajo perfil cómico, del ventrílocuo lo consigue. Y en el humor se hace imprescindible provocar ese sentimiento.

Ahora bien, procurando ser justos, esta coproducción del FIOT es un trabajo serio. Y la propuesta de Diego Anido es muy válida, demostró ser un actor competente, con amplios registros, un hombre polifacético que entiende y trabaja el teatro desde una concepción de totalidad creativa, desde su complejidad global, y su búsqueda de nuevos lenguajes escénicos merece todos los apoyos.

Salud 

(Fotografías de José María de la Viña. Gracias)  






domingo, 13 de octubre de 2013

GRUPO CHÉVERE

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

PROSELITISMO ESCÉNICO
 (A propósito de “Eurozone” de Grupo Chévere)

SANTIAGO PAZOS


El Grupo Chévere hace teatro de riesgo, desde las barricadas, teatro para explicar su forma de hacer teatro, teatro realista para una sociedad que parece de ficción, teatro comprometido y proselitista que visten de sarcasmo y carcajada, teatro sobre temas serios y bien fundamentados que rozan lo panfletario. Al fin, teatro, puro teatro.

En “Eurozone” cabe todo eso y más, una clase maestra de doblaje cinematográfico en riguroso directo, la adaptación libérrima al teatro de algunas escenas de un guión de cine, “Reservoir Dogs” de Tarantino, las teorías política y económica para explicar, desde la crítica más ácida, la crisis financiera  y la liquidación del Estado de bienestar, etc. Todo desde el teatro de compromiso, y de la farsa, que ellos practican en todos sus espectáculos.

Su método de trabajo es la participación de todos sus componentes por igual, la colaboración creativa sin prejuicios ni apriorismos, bajo una dirección delegada, que más bien se ocupa de organizar que de marcar pautas, y punto negro, no resuelto tampoco en Eurozone, de sus espectáculos. Proceso asambleario en el que incluso dan cabida a las reflexiones de los futuros espectadores a través de Internet. Un método que les hace crecer como profesionales pero que provoca, desde mi punto de vista, desajustes innecesarios en el empaquetado final del producto. Un método que les obliga, o ellos parecen sentirse obligados, a explicar en escena todo el proceso de trabajo, como interpretando, al estilo de las muñecas rusas o de ¿seis personajes en busca de autor?, una obra dentro de otra obra.

En Eurozone podemos ver grandes hallazgos, como la escena del baile o la del cuarto de baño (genial), pero también otras de perfil bajo como la de Rato o la primera en la que aparece De Guindos desangrándose. Interesante, aunque no novedoso, la superposición de espacios de acción que realizan durante toda la obra y también las repeticiones textuales del final, que consiguen dejar un eco un tanto angustioso en el oído del espectador. Bueno el trabajo de los actores, aunque me quede con la impresión de que, a veces, dudan del papel que les ha tocado, o también puede ser que sea eso mismo lo que pretende que veamos.

En su conjunto, dejando a un lado los altibajos de intensidad en la acción y los cambios de ritmo no justificados con claridad, me gustó este trabajo de Chévere, heredero del sorprendente “Citizen”, por lo que dicen, por cómo lo dicen y porque, además, me gusta mucho su método de trabajo. Los desajustes, si quieren y les parecen tales, pueden corregirlos sin grandes dificultades.

El montaje es impactante, sin ninguna duda, para estos tiempos culturales del 21% de IVA. Son bastante temerarios, se nota que creen en lo que hacen y por eso espero que les vaya todo lo bonito que sea posible.

Salud



XOSÉ TOURIÑÁN

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

A RÚA DOS CONTOS

LA SOBREEXPOSICIÓN DE XOSÉ TOURIÑÁN
(A propósito de “Manolo Lojo”
en Sala Dublín)

SANTIAGO PAZOS



Todas las cadenas de televisión fagocitan al espectador, principalmente, y a sus estrellas más rutilantes también, de una forma exagerada y sin hacer, ni dejar hacer, la digestión conveniente. El caso de la TVG es chirriante, lo hicieron con Ana Kiro, con Juan Pardo, con Los Tonechos, y ahora lo están haciendo con Xosé Touriñán, en sus diversas facetas, sin ningún tipo de contemplaciones. Supongo que, en parte, él tiene mucho que ver en el asunto. Aprovecha la racha, no vaya a ser… Y esa sobreexposición populariza el producto, sin duda por méritos propios y reconocidos, pero también crea bastante animosidad, cansancio y cantidades ingentes de hartazgo.

Ayer en Carballo, aunque algunos podían ser desafectos en diversos grados como yo, predominaron los incondicionales. El Dublín agotó las entradas y tuvo que retirar las sillas para dar cabida a los muchos espectadores que lo vimos de pie. Tiene éxito, y muchos se mean de risa con sólo verlo aparecer con sus gafas de pasta y el pantalón ajustado como en los setenta, marcando paquete.


El Manolo Lojo que vimos ayer es el mismo que presentó hace años, con ligeras variantes, en el Bodegón O Pescador. Un personaje de la Galicia profunda que dice ser superhéroe, con los dejes típicos y tópicos del género, incluidos su geada, y su castrapo manido y resultón. Así gusta, encandila y sus seguidores no le perdonarían tampoco abandonar esos tics.

Touriñán es un humorista que se nos muestra cada vez más curtido, seguro, profesionalizado en lo suyo, hacer reír y provocar carcajadas a través de unas gesticulaciones, marca de la casa, como levantarse el paquete o atusarse el pelo, mientras se dirige al público, con azorada y picarona mirada.

Interactúa todo el tiempo, hace que el espectador se sienta importante, lo sitúa a su misma altura, e improvisa sin salirse un milímetro del guión. No permite que desvíes tu atención por miedo a perderte alguna ocurrencia más chispeante aún que la anterior. Conoce bien su papel, lo defiende bien y se muestra cómodo, gusta y se gusta.

Parece que, por ahora, la sebreexposición no le resta gancho y convicción. Aunque no sea mi deseo me temo que todo se andará. La historia siempre se repite. Ya nos empachamos de muchos otros antes, Paco Martínez Soria, Tony Leblanc, Chevy Chase o Jim Carrey, dejando a un lado las diferencias, son ejemplos bien claros.

Salud