sábado, 22 de octubre de 2011

WONDERLAND (Teatro de Marionetas de Porto)

(FIOT 2011)
XX FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

LOS REFUGIOS DEL SUEÑO
(A propósito de “Wonderland”, Teatro de Marionetas de Porto)

SANTIAGO PAZOS



La historia de Alicia es tan conocida, tan universal, tan variada en sus mensajes, ya sean explícitos u ocultos, que tiene razón el Escenógrafo de “Wonderland” y Director del Teatro de Marionetas de Porto, J. P. Seara Cardoso, cuando dice que en esta obra existen muchos subterráneos para excavar, muchos laberintos donde podemos volver a perdernos. Muchos refugios tiene el sueño, diría yo.
El idioma, inglés y portugués, no fue un impedimento para comprender un espectáculo cuya fuerza reside en las imágenes, en el movimiento y la belleza plástica de unos personajes de PVC que transmiten realidad desde el mundo onírico del sueño o de la pesadilla.
Las marionetas, articuladas por unos intérpretes a cara descubierta, son de una factura sobresaliente tanto en su confección técnica, como por su estética. Y pese a lo artificiosos que resultan los muñecos, en todos ellos se vislumbran con claridad características y rasgos de comportamiento humanizado, como en  los tremendos ojos negros de Alicia, que son como el paradigma del miedo.
Desde mi punto de vista, sobraba parte del texto recitado, no así las canciones, y también el cuadro en el que aparecían fotos de Alicia hechas por Carroll y cuadros de Monet desenfocados, además de traducciones innecesarias. En general, creo que la distribución escenográfica no es del todo acertada. Demasiados puntos de atención para un planteamiento tan esquemático. Y la iluminación no ayuda nada al distraer al espectador en vez de dirigir su mirada. Otra cosa sería si quisieran enseñarnos todo el engranaje de la puesta en escena, un teatro sin bambalinas, pero me temo que no era esa su intención. Resultado: una belleza emborronada.
Sí me gustó la música en directo, expresionista a veces, y otras como de cabaret (en las canciones por ejemplo) o de película de dibujos animados. Y también me gustó la caja de los sueños dentro del sueño, una visión más del subconsciente onírico, creando imágenes muy sugerentes. Aunque, repito, su distribución entre el resto de elementos que atestaban el escenario no era la más adecuada.


Es posible también que el Teatro de Marionetas de Porto necesite escenarios con mayor boca que el del Pazo de Cultura de Carballo para desarrollar con soltura su espectáculo. Desconozco ese extremo del montaje.
Lo fundamental es que trabajan de maravilla con las marionetas, que consiguen imágenes de una belleza destacable, que trabajan con material de categoría artesanal y que, pese al planteamiento esquemático del texto, la historia de Alicia no se ve afectada. No deja de ser otra visión personal de unos personajes, Alicia y Lewis Carroll, que como decía al principio ofrecen múltiples espejos tras los que podemos mirar.
Otra cosa a su favor es que, dejando a un lado algunas consideraciones críticas, es un tipo de teatro que invita a pensar, a investigar, un teatro con sorpresa incorporada que obliga al espectador a mantenerse alerta.
Recomiendo además la relectura de Alicia. En la edición de Alianza trae un magnífico prólogo de Jaime de Ojeda en el que afirma que “en realidad, Alicia es una revolucionaria terrible. No hay aspecto del mundo victoriano que escape incólume a su mirada escrutadora y a su sentencia, severísima por ser tan verídica”. Ya digo, otras lecturas.



Salud   

    






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