miércoles, 30 de octubre de 2013

"Maridos y mujeres" de Teatro de La Abadía

(FIOT 2013)
XXII FESTIVAL INTERNACIONAL OUTONO DE TEATRO DE CARBALLO

¿EXISTE LA PERFECCIÓN?
(A propósito de “Maridos y mujeres” de Teatro de la Abadía)

SANTIAGO PAZOS

Seguramente no. Más bien creo que la perfección es una gran entelequia en cualquier de los campos que queramos analizar. Por eso, el “casi perfecto” se acerca más a la realidad de mis cánones de exigencia. En el teatro tampoco existe, aunque después de ver “Maridos y mujeres” te asalten las dudas. Tanto el texto de Woody Allen como la adaptación y dirección de Álex Rigola y, por supuesto, la interpretación, están en ese límite invisible que roza la perfección.

El tema puede resultar un poco estomagante, la pareja, sus problemas de confianza, los celos, las apariencias, los engaños, los conflictos de género. Sin embargo, la mirada psicoanalítica, ácida, irónica y sarcástica de Woody Allen hace que, ese mirarse el ombligo que tienen hombres y mujeres, nos parezca fresco y novedoso. En realidad nos está contando lo de siempre, antes ya lo hizo Bergman, pero con un estilo directo y dejando al aire los prejuicios.
La versión teatral de Álex Rigola es, si cabe, más descarnada y más realista que la película de Woody. Obliga a los protagonistas a confesarse con el público, como si estuviesen ante el psicoanalista, y los mantiene encadenados a su papel durante toda la función. Rompe la cuarta pared, todo el teatro, incluidos pasillos y patio de butacas, es un gran escenario donde la iluminación va delimitando los espacios escénicos, los puntos de interés, y marcando los tiempos y las transiciones, apenas perceptibles, entre escena y escena. Todo a disposición de un lenguaje dramático sin interrupciones.

Nunca había visto el escenario carballés con tanta amplitud, tan grande, tan alto, desnudo de cortinajes y con toda la tramoya llena de focos a la vista. Un espacio diáfano, sólo roto por tres sillones enfrentados hacia los espectadores, al servicio del actor, de la interpretación como centro del universo teatral.

Una interpretación al estilo dogma, natural y realista, despojada de artilugios o amaneramientos, tuteándose con el espectador de un modo directo y empático. Luís Bermejo, Miranda Gas, Elisabet Gelabert, Nuria Mencía, Fernando Soto y José Luís Torrijo, defienden y transmiten la personalidad de sus personajes con una naturalidad y profesionalidad encomiables.
Y destacaré un momento que forma parte ya del álbum de mis inolvidables, ese silencio circunspecto de los seis actores, apenas roto por unos tarareos susurrados, mientras en la lejanía suena el “Put the blame on Mame” de Rita Hayworth en Gilda. Icono del streptease físico y psicológico con el que tanto se identifica el fondo de “Maridos y mujeres”.

Buen teatro, de altura, un lujazo, casi, casi…


Salud

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